Insatisfecha

Octubre 12, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Veo poco probable que las proyecciones de la Secretaría de Salud Municipal con respecto a la reducción de embarazos adolescentes para 2012 se cumplan. El organismo considera que como a abril del año en curso van 960 casos reportados, cerraremos el año con 2.880 nuevas madres menores de edad. El histórico de los indicadores me lleva a pensar que están soñando, porque eso sería reducir la tasa de embarazos reportados entre un año y otro en casi un 50% y las condiciones no es que hayan cambiado mucho. Los programas de Salud Sexual y Reproductiva, SSR, tampoco.Lo que demuestran las cifras de los últimos cinco años es que en promedio se ha logrado reducir año a año en 400 el indicador, aunque tristemente, entre 2007 y 2008 aumentó en 972. Hace siete años el Gobierno estructuró el modelo de servicios de salud amigables con adolescentes y jóvenes a través del cual esa franja de la población pudiese recibir sobre todo asesoría e información en SSR. En el documento que regula los llamados Servicios Amigables, SA, se plantean las pautas sociales y metodológicas del programa de una manera responsable, coherente y profunda.Después de conversar con los Secretarios de Salud y Educación Municipal, es claro que existe voluntad de trabajar de una manera mancomunada y abordar el grave problema desde un punto de vista multidisciplinario. Todos sabemos que esos embarazos adolescentes sean o no deseados, afectan de una manera sensible el desarrollo de cualquier sociedad por los problemas concomitantes que traen consigo: malnutrición, violencia, pobreza, falta de educación, y abandono, entre otros, y por eso debemos actuar con premura.Mi gran inquietud radica en la efectividad de la política pública planteada. Con respecto a los Servicios Amigables, en la medida en que sean servicios buscados, estamos bien en términos de calidad (al menos en lo metodológico) y con una moderada cobertura (tenemos 12 SA en Cali). ¿Pero cómo estamos llegando a los adolescentes autosuficientes y dueños de la verdad absoluta que sienten que no necesitan servicios ni asesorías, sean estos amigables o no? ¿Cómo estamos trascendiendo a las clases de educación sexual en las que enseñan a poner un condón y hablan de la importancia de las relaciones sexuales responsables? En la implementación ‘extramural’ de programas pedagógicos es donde veo oportunidades de tener un verdadero impacto, con el fin de que los indicadores se reduzcan potencialmente, como lo esperan las autoridades. En conclusión, aquí lo que hay es un asunto que atañe la comunicación. Las bases metodológicas y pedagógicas existen, pero en la medida en que no se trascienda a los métodos tradicionales de transmitirlas, las cifras no variarán. La esencia de los adolescentes no ha variado mucho en los últimos siete años, pero los medios y la manera de llegar a ellos definitivamente son otros y a esa realidad es a la cual los Ministerios de Salud y Educación, las respectivas secretarías y todos los docentes tienen que ajustarse. Estrategias agresivas, interactivas, realistas y de mucho impacto, marketing de guerrilla le dicen algunos a esas acciones por la fuerza que debe tener la comunicación verbal y no verbal. Estoy insatisfecha porque siento que no se está haciendo suficiente, que no están viendo el verdadero contexto de los adolescentes de hoy y que les está costando mucho trabajo trascender de lo obvio a lo innovador. Se trata simplemente de reprogramarse y reinventarse, entonces se verá progreso.

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