Gritarlo a los cuatro vientos

Gritarlo a los cuatro vientos

Octubre 29, 2010 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Sería miope no admitir que se perciben cambios desde la posesión del actual mandatario. Pareciera que ahora sí -desde y para la Presidencia de la República- el ser humano como tal vale, un paso fundamental que era necesario dar después de tantos años de enfoque guerrerista. Además, se siente como si el respeto de los derechos humanos fuera una prioridad y que ahora sí es importante atacar los índices de pobreza que -según el Dane y Planeación Nacional- sufre el 45% de los colombianos (20 millones de pobres, 7 millones de ellos en pobreza extrema).Es incontrovertible que una prioridad para atacar ese flagelo es el control de la natalidad. La responsabilidad de Profamilia, el Icbf y los ministerios de Educación y de Protección Social, es ineludible. Por eso fue un verdadero hito en la historia de este país lo sucedido la semana pasada cuando el presidente Santos sancionó la Ley 1412 que da a los colombianos el derecho de acceder a vasectomías y ligaduras de trompas de una manera gratuita, sin importar su condición social. Demostramos con esto que somos un país de avanzada, y que estamos a la vanguardia de muchos otros países en el mundo a la hora de promover la paternidad/maternidad responsable. A futuro -y bien manejado- esto marcará una diferencia en los índices de pobreza, escolaridad y nutrición, entre otros.Hace un par de años el entonces Ministro de Protección Social hizo pública su decisión personal de hacerse la vasectomía, y con el fin de dar un buen ejemplo a los colombianos fue a Profamilia. Posteriormente relató su experiencia, seguramente pensando que eso generaría confianza entre los indecisos. Algo parecido hizo en su momento Gustavo Petro cuando aún era senador. No obstante, en la medida en que esas demostraciones públicas no vayan acompañadas de mensajes contundentes que enfaticen en la importancia de traer al mundo el número de hijos a quienes podemos asegurar el respeto integral de todos sus derechos, cualquier esfuerzo será en vano. También hay mitos por superar, porque todavía existen hombres que por egoístas o ignorantes, temen que al operarse se afectará su virilidad, cosa grave porque para muchos eso es una extensión de su personalidad. Otros no permiten que sus mujeres se operen porque sería darles vía libre a la infidelidad. ¡Francamente!La vasectomía es un procedimiento sencillo que se realiza en quince minutos, bajo anestesia local y con una efectividad del 99,5%. Consiste en hacer un pequeño corte y ligadura de los conductos por los que viajan los espermatozoides desde los testículos hasta la uretra. De tal manera, después de la operación el hombre sigue eyaculando normalmente, pero sin espermatozoides. No se ven afectados ni el deseo sexual, ni la erección. En pocas palabras señores, esterilidad no significa impotencia. En la ligadura de trompas se cortan y cauterizan las Trompas de Falopio para impedir el paso del óvulo al útero y tiene la misma efectividad de la vasectomía. Este procedimiento se realiza bajo anestesia general y por vía laparoscópica y su efectividad también es del 99%. El Presidente ya dio el primer gran paso. Ahora se deben hacer uso de todos los medios posibles para divulgar a los cuatro vientos las ventajas irrebatibles de estas intervenciones, y así desmitificar las preconcepciones que existen al respecto. Esta estrategia, acompañada de una verdadera educación sexual es el camino a seguir; el Gobierno pareciera tenerlo claro, ojalá no sea un tema que le quede grande.

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