Estertores agónicos

Estertores agónicos

Noviembre 22, 2013 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Los únicos que en realidad se comen todavía el cuento de que existe un Partido Conservador en Colombia son aquellos que de una u otra manera se benefician de él. El primero de ellos, evidentemente el señor Omar Yepes Alzate quien dice presidirlo y de ahí para abajo, el puñado de senadores, representantes y funcionarios públicos que afirman representar la colectividad.Dicen ser La Fuerza de la Gente. En el último boletín del Partido, Yepes exhorta a los jóvenes a “participar de forma activa en los órganos de decisión y representación” porque “somos una fuerza viva con una inmensa vocación de poder” y sin embargo todos sabemos que de eso, pocón. Con lo que se vislumbra a futuro en las elecciones de 2014, cualquier declaración, afirmación o análisis que hagan los godos se asemeja más a jadeos de un enfermo terminal.Veo que la acogida del llamado de Yepes es tímida y hasta raya en lo crítico, porque han tenido que ampliar el plazo de inscripciones a las listas. Además el único godo joven del cual se oye hablar es David Barguil, un activo representante a la Cámara por el Departamento de Córdoba a quien hubieran podido apelar para motivar a muchos otros jóvenes conservadores (porque los había) si hubieran querido de verdad la renovación y la inscripción de nuevas figuras. Lo que nos queda claro es que lo que gusta en esas huestes es el estilo Gerlein y por algo ahí está y ahí se queda.Debo confesar que yo tenía fe en que las cosas con el Partido Conservador podrían cambiar y que estaban siendo genuinos en sus presuntas ansias de modernización. Soy de esas conservadoras (pero conservadora roja) que todavía recibo a diario El Nuevo Siglo impreso porque es de lejos el mejor periódico de análisis político de este país y aunque ha sido el medio a través del cual he registrado la decadencia y agonía de la colectividad, el Pensamiento del Día de Alvaro Gómez me recuerda la esencia de los ideales y valores que alguna vez enarbolábamos como conjunto. Cuando se crearon las comisiones para reformar los estatutos del Partido, tuve la esperanza de que iban a modernizar su imagen, su forma de acercarse a sus grupos de interés, su manera de hacer política y obviamente, sus propuestas a los copartidarios y a la Nación. Nada de eso pasó y siguen siendo los mismos, haciendo lo mismo, con el agravante de que quienes permanecieron leales no obstante los desplantes, ya se están yendo en desbandada para alguno de los dos partidos U: la de Santos o la de Uribe.Tristemente la colectividad azul no supo leer las realidades políticas, no supo predecir el futuro con base en esas evidencias y no quiso asumir en la última década y en los años venideros, su responsabilidad en la construcción de la democracia en Colombia. Actualmente el Partido Conservador es el chiste político preferido en medios y redes sociales porque da papaya permanentemente. También es el partido de la mermelada burocrática, cuya última victoria en la repartición de puestos fue la gerencia del Incoder, cedido a Rey Ariel Borbón Ardila (cuota de Hernán Andrade) quien reemplaza a Miriam Villegas hermana Germán, otro célebre godito de esos de “tua la vida” como Gerlein. Hubiera querido que fueran otros 170 años de historia por su relevancia. Sin embargo, frente a estos últimos estertores. lo único que resta decir es que descanse en paz. Se dejaron vencer de la peor manera, sin luchar.

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