Eso sí, vendan su voto

Eso sí, vendan su voto

Enero 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Resulta que según la Registraduría Nacional, el Valle del Cauca fue el segundo departamento en número de cédulas inscritas hasta el pasado 9 de enero, fecha límite para hacerlo en todo Colombia. No sé pero este ‘fenómeno’ que algunos ven como positivo, me genera la mayor suspicacia, porque por más que quisiera pensar que en cuestión de un par de años los vallecaucanos nos volvimos de lo más cívicos y nos dimos cuenta del verdadero valor del voto, creo que la realidad es otra. Me temo que ciertos grupos de traficantes de la política han estado haciendo de las suyas por las veredas y municipios del Valle y a punta de falsas promesas y el compromiso de dádivas a cambio de votos, vayamos a ver el próximo 9 de marzo una afluencia inusual de personas en las urnas del departamento.En medio de todo ojalá lleguen a la urnas. Sin embargo que sea por las razones que de verdad deben hacerlo. Ojalá todos quienes voten lo hagan porque han comprendido que cada uno de nosotros lleva encima una cuota de responsabilidad por la permanencia y sostenibilidad de la democracia, de un sistema que se pone a prueba cada día a través de la idoneidad de aquellos a quienes hemos escogido para representarnos en las distintas instancias del poder. Somos también responsables de procurar para el país una institucionalidad equilibrada, un sistema que garantice la calidad de vida de los ciudadanos, donde la gestión pública sea transparente y lo público sagrado. Así, a la luz del día y por encima de la mesa, es como debe funcionar la política.Claramente, en ese sentido llevamos años de tinieblas. Años de saber que se maquina de manera sórdida, que lo común es que las cosas se hacen a espaldas de la justicia o por encima de ella y lo que es peor, sin consideración alguna por el bien común.En ese sentido no me explico cómo es posible por ejemplo que no haya reventado un escándalo de marca mayor en torno a la consignación de 829 millones de pesos que hizo la semana pasada Julio César Guerra Tulena, gobernador de Sucre, para salvarse de una destitución por detrimento patrimonial en un contrato de libros para escuelas. ¿Qué hizo en su región para tener ese tipo de dinero del cual dispone como si fuera su caja menor? ¿Cómo permiten la Contralora y el Procurador que se burlen de ellos de esa manera tan burda? Dudo mucho que esta afrenta a la ética le vaya a servir de aprendizaje a quienes vendieron su voto y votaron por el viejo barón político, porque a eso están acostumbrados y por eso Macondo ruge tanto en la Costa, como en el último rincón de Colombia.Irregularidades como el enunciado dieron pie a frases como el de un tristemente célebre político (hoy convicto) quien decía que es “más rentable una alcaldía que un cargamento de coca”. La ‘brillante máxima’ es aplicable al hecho de ser senador, representante, gobernador o concejal, porque sabemos que casos abundan. ¿Quieren que el proceder y el panorama cambien y que tengamos a las personas idóneas velando por nosotros? Pues concientícense que su voto es sagrado y que no tiene precio. El cambio lo generamos cuando aprendamos que hay que untarse de política, porque la política es con todos nosotros. Asumamos la responsabilidad de escudriñar y esculcar las hojas de vida de quienes buscan representarnos. Conozcamos su trayectoria y sus proyectos a futuro (si es que los tienen). Hay que buscarlos, abrirles espacios para oírlos hablar, controvertirlos. Definitivamente participar es la única opción. Eso sí, si quieren que las cosas sigan igual, vendan su voto.

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