Entre paliativos y trampas

Entre paliativos y trampas

Enero 06, 2017 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

El pasado 2 de enero fue publicado el decreto 4110200790 con el objeto de “mejorar el ordenamiento del tránsito de vehículos automotores en vías públicas y privadas y abiertas” y hacer una intervención y reglamentación de las autoridades para garantía de seguridad y comodidad”. Se deduce que las nuevas medidas fueron necesarias porque: el parque automotor se ha incrementado en un 5% anual en los últimos 10 años, mientras que el incremento en la población no es superior al 2% anual, es decir que hay 240 vehículos por cada mil habitantes; en la horas pico es cuando hay un porcentaje mayor de vehículos automotores; el 50% de los accidentes en horas pico son de motos; se ha incrementado el mototaxismo en zonas de ladera y barrios estratos medios y bajo; el control de la contaminación ambiental es un imperativo.La lectura del decreto en cuestión me lleva a concluir que año tras año la Administración Municipal ha sido incapaz de ejecutar una solución verdadera al muy complejo problema de movilidad que padecemos. Pasa el tiempo y la Administración queda con una gran deuda con Cali y los caleños. Lo que es inexplicable es ¿por qué? Si el diagnóstico es tan, pero tan claro y salta a la vista de quienes transitamos a diario de un extremo al otro de la ciudad. Considero que el decreto salta de contradicción en contradicción, no presenta sino medidas paliativas para un profundo problema estructural de la ciudad y además de eso valida una trampa grave, lo cual es un pésimo ejemplo de una clase política dirigente a sus ciudadanos.Veamos. Si el problema, como lo plantea el mismo decreto, es la cantidad de vehículos, la tasa de accidentalidad, la proliferación del transporte informal e ilegal y la contaminación ambiental, ¿cómo es posible que la Alcaldía siquiera plantee la posibilidad de hacerle un quite a la medida de pico y placa con pagar la Tasa de Congestión o Contaminación autorizada por el Concejo en acuerdo 0401 de 2016? ¿O sea que finalmente no importa la cantidad de carros, ni que estén arrollando motociclistas, ni la pureza del aire, si se tiene con qué pagar el quite? El mensaje que se manda es de quinta categoría y una absoluta vergüenza.Por otra parte, el pico y placa a buses, busetas y microbuses entre las 5 a.m. y las 10 p.m. podría ser sensato si los usuarios contaran con una alternativa segura, sostenible y accesible. Pero eso no es así. Aunque las anteriores características están establecidas en el Plan de Desarrollo 2016-2020, estamos lejos de tener un sistema integral que priorice el transporte peatonal y las ciclorutas, que ofrezca un transporte público eficiente y para todos y que tengamos además acceso a una infraestructura digna y acorde con lo que es esta ciudad hoy en día.Lo otro que veo absurdo es que se prohíba transportar menores de 10 años en moto por su seguridad (lo cual es válido), pero que sí se permita transportar a los mayores de 10 y entre los 18 quienes por definición son también niños. ¿Quién va a controlar eso? ¿Va a haber agentes en todas las calles de Cali bajando a niños y padres de las motos? A todas luces es mejor prohibir que por su seguridad todo menor de 18 años pueda ser transportado y asegurar la oferta de transporte de calidad para cada rincón de la ciudad.En últimas, lo que sí quisiéramos los caleños es ver soluciones de largo plazo. Soluciones con visión de futuro, porque nos están acabando el cortoplacismo y los pañitos de agua tibia.Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

VER COMENTARIOS
Columnistas