El reto de agradecer

El reto de agradecer

Noviembre 25, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Dar gracias es algo a lo cual no todos los seres humanos están habituados. Los estadounidenses en esta época del año lo tienen como costumbre y de hecho el Día de Acción de Gracias es quizá la fecha más especial para quienes tenemos algo de raíces de esas tierras. Alrededor de la misma comida, año tras año, se reúnen familias enteras y sus más allegados para un simple pero significativo acto. Dar gracias.En torno al pavo y entre lágrimas y risas he visto que se da gracias por la vida, la salud, los hijos, los yernos, el trabajo, la casa, la comida y hasta por la Patria. También he visto que se da gracias por cosas a veces algo más específicas: el helado, los perros Pancho y Póker y por las enseñanzas de aquellos que ya se fueron pero nos dejaron sus legados. En el transcurso de los años lo que he visto es que dar gracias es también una catarsis. Desnudar el alma frente a otras personas y abrirse a que conozcan lo que para cada uno es importante, prioritario, doloroso, reconfortante no es fácil. Pero después, lo que se siente es paz.En yoga se considera que dar gracias por las bendiciones que tenemos y que nos rodean, abre el potencial de bondad, alegría, belleza, amor, oportunidades, apoyo, guía y creatividad que la vida tiene para ofrecer. En otras palabras, conlleva a la abundancia de lo bueno. Evidentemente, el dar gracias no es cosa de un solo día al año y todas las religiones enseñan que debemos estar agradecidos con el ser superior en que cada uno crea. Pues resulta que ahora está comprobado científicamente que en la medida en que convirtamos el agradecimiento en una práctica cotidiana, estamos también en capacidad de transformar nuestro estado de ánimo y logramos ser más resilientes frente a las adversidades que la vida también nos trae.Según Robert Emmons, PhD, profesor de sicología de la Universidad de California en Davis, y considerado un experto mundial en la ciencia de la gratitud, agradecer tiene significativos efectos -todos positivos- en nuestro bienestar social y emocional.Emmons afirma que agradecer nos ayuda a celebrar nuestro presente a través de pensamientos positivos y en la medida en que asumamos un estilo de vida positivo, se bloquean pensamientos negativos como la envidia, el resentimiento y como efecto lógico, se disminuye el estrés. Dice también que nos volvemos más partícipes de nuestra propia vida a través de una nueva consciencia de lo que sucede a nuestro alrededor.Obvio que no se trata de que pensemos que el mundo se nos va a convertir en un La La Land donde todos somos felices y nada malo pasa. No. Pero sí podemos cambiar y empezar a buscar cosas por las cuales agradecer. En ese orden de ideas, leí una propuesta interesante hecha por Bruce Eckfeld en un artículo sobre el balance entre la vida laboral y la personal. En el escrito, publicado en la revista digital INC, Eckfeld propone hacer un reto de 90 días de gratitud por algo diferente todos los días. En el proceso descubrió que la gratitud específica es más poderosa que la general, que cambia la manera como vemos el mundo y también la manera como nos vemos nosotros mismos y de pronto lo más importante: crea unas conexiones fuertes con otras personas que sienten algo similar.Así que, siendo bien específicos, hoy agradezco por el grupo tan especial de seres humanos que anoche, junto a mi familia, dieron gracias por lo que fuera y llenaron nuestro hogar de buena energía. El reto de ahora es pensar por qué voy a agradecer mañana. ¿Se le miden al reto?

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