El freno está en lo público

Agosto 29, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Uno de los temas más trillados que debe existir en este país tiene que ser el de la pobreza profesional, intelectual, moral y ética de un grupo tristemente significativo de funcionarios públicos. Sin embargo, más que lamentarse sobre lo que es un hecho incontrovertible, lo que las sociedades deben hacer es plantear acciones a futuro, y al parecer en ciertas latitudes nos están cogiendo amplia ventaja en ello.John Micklethwait es el editor general de la revista The Economist y el editor económico de la misma es Adrian Wooldridge. Fácilmente podría uno decir que son de las personas que más saben acerca de lo que pasa en este mundo en todos los contextos y que además cuentan con una visión holística de lo que se está gestando en el desarrollo de la humanidad. Ellos publicaron recientemente su quinto libro: The Fourth Revolution, The Global Race to Reinvent the State (La Cuarta Revolución: la carrera global por reinventar el Estado). La premisa básica de los autores es que el gran reto político en la próxima década será arreglar el Gobierno.“Para bien o para mal, democracia y elefantiasis han ido de la mano. Nuestros políticos han estado en el negocio de darnos más de lo que queremos -más educación, más servicios de salud, más prisiones, más seguridad, más derechos. Y no obstante, aquí está la paradoja, no somos felices”. Cada vez más para los ciudadanos ha conllevado a Estados más grandes y cada vez más ineficientes. Para los autores “El Estado está a punto de cambiar. Hay una revolución gestándose, motivada principalmente por la necesidad de recursos, en parte por la competencia entre Estados-naciones y desde luego por la oportunidad de hacer las cosas mejor”. Quienes logren establecer un buen gobierno “tendrán todas las posibilidades de proveer a la población con un estándar de vida decente”.Lo que más mueve el piso de cualquier lector, es el hecho de saber que aunque ya hay muchos haciendo algo al respecto de la calidad de sus funcionarios públicos, hay quienes lo hacen de una manera estructurada y ese seguramente será su éxito a futuro.La Calle de las Futuras Expectativas lleva a la entrada del Celap, ubicado en uno de los suburbios de Shanghai (China). Celap son las siglas en inglés de la Academia China para el Liderazgo Ejecutivo en Pudong. Su filosofía es básicamente preparar a quienes tienen la misión de establecer un gobierno eficiente y hacerlo aquí y ahora. En otras palabras, y según el presidente Hu Jintao: “Para que el país sea una sociedad moderna y próspera de manera integral, y que logremos desarrollar un socialismo propio, es urgente lanzar programas de entrenamiento de gran escala para mejorar significativamente la calidad de nuestros líderes”.Lo están haciendo en Podang con los suyos, y de la mano de los occidentales que más saben de Urbanización, Administración e Innovación, Internacionalización, Desarrollo Social y Manejo de Riesgos. Lo adaptan a su modelo, claro, pero de nosotros en occidente absorben algo de lo bueno y evolucionan.Claramente el Celap es un concepto evolucionado y con una visión hacia el futuro de la cual adolecemos los demás. En China tienen claro que para exigir resultados hay que tener buenos funcionarios y la diferencia es que ya los están preparando.¿Nosotros qué? ¿Nos vamos a seguir quejando per secula seculorum o seremos capaces de sacudirnos de la mácula que tenemos y dar unos pasitos hacia el mundo real?

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