El desubique del Senador

Abril 27, 2012 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Existen personas que se conforman con tener el mínimo necesario para sobrevivir, pero que todo un sector de la sociedad lo haga podría ser bien complejo en términos de su desarrollo. En ese sentido, que porque al senador Alexánder López cuando pequeño lo hayan dotado “hasta de zapatos” en el hogar del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) donde lo criaron, no quiere decir que sea lo que todos deseamos para los niños de hoy. A mi manera de ver el modelo del organismo como lo conocíamos era inviable y que López haya pedido la renuncia del Director actual, es un exabrupto.El cuestionamiento de fondo en su ponencia de la semana pasada ante la Comisión Sexta es porque a las madres comunitarias se les está exigiendo profesionalización con el fin de ser aceptadas en los centros de desarrollo para primera infancia que se implementarán en el marco de la iniciativa De Cero A Siempre. Su argumento es que por tener hasta 26 años de estar cuidando niños, ellas son especialistas y que en esos hogares comunitarios se les brinda a los niños todo lo que requieren a su temprana edad. A manera de información y en aras de la discusión acerca de la idoneidad de esos hogares que el Senador hace sonar como paraísos terrenales, me remitiré al 2008 cuando fue presentada la Evaluación del Impacto del Programa de Hogares Comunitarios de Bienestar del Icbf, elaborada por la Universidad de los Andes y Profamilia. La información -aunque de hace cuatro años- es vigente en la medida en que hasta la Procuraduría inició investigación al Icbf en 2011 para verificar el cumplimiento de su misión y de las funciones de coordinación y articulación. Algunos de los apartes dicen:• “Apenas se observan condiciones mínimas para un ambiente pedagógico óptimo.• Las actividades pedagógicas y rutinas de cuidado están más orientadas a actividades básicas y de cuidado físico del niño y menos orientadas a actividades formales de aprendizaje”.Con respecto a las prácticas higiénicas del equipo humano y las características de las instalaciones, la evaluación concluye que:• “El lavado de manos para servir alimentos a los niños es sólo de un 70% y esto es importante en la medida en que se encuentra estrechamente relacionado con contaminación cruzada y episodios frecuentes de diarrea en los hogares.• Uso del tapabocas para preparar alimentos apenas supera el 17%.• La ausencia de roedores e insectos alcanza solo un 63%”.Ni siquiera se salva el aspecto nutricional porque “las minutas pesadas para niños de los tres grupos de edad aportan menos del porcentaje establecido de nutrientes en los requerimientos”.Evidentemente el estudio es mucho más profundo y detallado de lo que este espacio permite, pero el punto es claro: o el modelo cambiaba, o cambiaba, porque contrario a lo que el senador López considera, no aportaba a los niños en Colombia el debido cuidado y tampoco se estaban cultivando todas las potencialidades cognitivas y físicas que tienen en la primera infancia. La misión de ese vuelco está en manos de Diego Molano y pedirle su renuncia es perfectamente absurdo cuando los planes apenas comienzan su implementación.Es posible que De Cero a Siempre no sea la panacea, pero hay que valorar que los niños son por fin en Colombia el centro de atención y hacen parte del Plan de Desarrollo. La falta de voticos que eso implica será algo que el Senador tendrá que aprender a manejar.

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