El camino que trazan los 12 pasos

Junio 19, 2015 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hace una semana mientras en la región de Las Américas comenzábamos a reunirnos entre amigos para alzar las copas y brindar en torno al fútbol y las pasiones que genera, otros celebraban que Alcohólicos Anónimos estaba cumpliendo 80 años de haber sido fundada sobre la base social del compartir experiencias, con un camino de vida más allá del alcohol.Hace ocho décadas un par de hombres bebedores se dieron cuenta que para salir de su atolladero, necesitaban del apoyo de otro igual a ellos. El sistema de 12 pasos que comenzó en la sala de la casa de William Griffith Wilson, tiene en la actualidad más de 130.000 grupos similares alrededor del mundo y se estima que ha logrado salvar la vida de más de 45 millones de personas. Son personas que por beber, hubieran podido terminar sus días tras las rejas, encerrados en un sanatorio mental, muertos, o simplemente abandonados porque destruyeron todo el tejido social a su alrededor y ya no había quien quisiera compartir ni un minuto con ellos.El sistema de AA ha tenido desde luego cuestionamientos de fondo a lo largo de estos 80 años y tiene sus detractores, principalmente quienes piensan que el componente religioso/espiritual es cuestionable, y que la abstinencia absoluta es algo extrema. No obstante, uno de los factores del éxito de este programa de vida -que se traslada además al manejo de otra cantidad de adicciones o desordenes-radica en que apela al “no tomo solo por hoy” y a la humildad que implica el aceptar la existencia de un ser superior a quienes muchos se acercan por la desesperación y desolación en que caen por no tener control sobre sí mismos. La meditación y la oración se convierten entonces en herramientas fundamentales del proceso.Las reuniones son un compartir de experiencias y siguen una metodología muy simple, en la cual el eje es siempre un testimonio, con una posterior discusión abierta en la que los asistentes pueden ventilar cualquier pensamiento relacionado. Estos son los momentos clave, porque es cuando se vive en carne propia cómo la adicción ha llevado a cada persona a tocar fondo, a perder lo más valioso de su vida y a pensar que no hay salida distinta a seguir empinando la copa o destruyéndose con otra adicción.El alcohol claramente acaba con las vidas de quienes no aprendieron a controlar su consumo. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud ese es el mayor problema que manejamos en la actualidad en Colombia porque hay una población cada vez más joven iniciándose en el consumo descontrolado de alcohol (19,2 % de la población entre los 18 y 24 años tienen un consumo de licor riesgoso para la salud). Fuera de eso, según estudio del Ministerio de Salud, el 60% de los colombianos entre 18 y 44 años excede los límites cada vez que toma licor, lo cual nos demuestra además que los adultos estamos dando un pésimo ejemplo.Particularmente creo mucho en el componente sicológico, social y espiritual que aplica AA, el cual con sus 12 pasos nos da comida para el pensamiento. El actual pareciera ser un momento ideal para comenzar a enseñar a través del ejemplo. Un poco de autocontrol y con ello demostrar que los excesos son malos; que los amigos son para ayudarse y no para contribuir a destruirse y que indiscutiblemente hay un ser (o energía) superior al cual apelar para obtener la paz que a veces quieren conseguir con unas copas demás. AA y sus 12 pasos han trazado un importante camino y hay muchos contextos en los cuales aplicarlo.

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