Del dicho al hecho

Del dicho al hecho

Agosto 17, 2017 - 11:40 p.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Es tan increíblemente elemental el hecho de que el desarrollo integral de los niños depende en gran parte de una adecuada alimentación, que es difícil comprender que al proyectar a Colombia como la Más Educada, el Gobierno no haya blindado de la corrupción rampante y la ineficiencia administrativa la comida que deben recibir aquellos a quienes procuramos educar.

Resulta que en Colombia debiéramos estar entregando 5.5 millones de raciones diarias de comida a niños de 13 mil instituciones educativas (IE) y eso no está sucediendo. El Programa de Alimentación Escolar (PAE) del Ministerio de Educación, fue creado con el objetivo de “contribuir con la permanencia de los estudiantes en el sistema escolar y aportar, durante la jornada escolar, macronutrientes (carbohidratos, proteínas, grasas) y micronutrientes (zinc, hierro, vitamina a y calcio). Sin embargo, frente a la perspectiva de embolsillarse una buena platica de los 1.7 billones asignados por la Nación, el PAE debió hacer que salivara más de un contratista (y sus secuaces). Y pasó lo que tenía que pasar: se han perdido en el último año 62.488 millones de pesos y según la Contraloría, están en bolsillos de los amigos de lo ajeno arriba mencionados.

Digamos que el espíritu del PAE tiene todo el sentido del mundo, el problema es que se quedó en buena voluntad porque según el informe de la Contraloría la calificación del programa es deficiente por toda la corrupción colateral que se descubrió y por la ineficiencia en su ejecución.

En primer lugar, el Ministerio no capacitó a alcaldías y gobernaciones en el manejo del programa, de ahí que haya serios errores en la contratación y por ende demoras de hasta 8 meses en la entrega de los dineros (algo muy similar a lo que pasa con los recursos para manutención de ‘Ser Pilo Paga’ que llegan con dos o tres meses de retraso). Lo que pasa es que además los dineros no los gira un solo ente (la Nación), sino que provienen de regalías, el sector privado y cajas de compensación y para poner a todos esos actores de acuerdo, tendríamos que vivir en un país ultra mega desarrollado, organizado y civilizado.

La falta de claridad en las condiciones ha llevado a que los municipios y departamentos “acudan a urgencia manifiesta, contratación directa, subasta, contratos de prestación de servicios, convenios de asociación, selección abreviada”, mejor dicho a lo que sea y como sea y en el proceso por supuesto van quedando los millones no en boca de los niños, sino en los bolsillos de los monstruos que son capaces de robárselos. De colofón, al asignar los contratos dice la Contraloría que no se da la debida supervisión e interventoría.

Presuntamente somos un país que se proyecta al futuro con una visión moderna y acorde con las condiciones de la Ocde de los países más desarrollados. ¿Esta es la imagen que queremos proyectar a ese organismo que quiere en su seno países eficientes y transparentes?

En el plan de ‘Todos por un Nuevo País’ que definió como sus pilares la Colombia equitativa, la Colombia en paz y la más educada, yo francamente tuve fe que lo lograríamos en todos los frentes. No obstante, la Contraloría nos demostró que vamos como el cangrejo con el PAE y además en la ejecución del Plan de Desarrollo, la educación tiene un avance de únicamente el 34 %. Esto lo único que comprueba es que del dicho al hecho hay mucho trecho y que tener fe en los cambios prometidos generalmente trae profundas decepciones.

Sigue en Twitter @CarlinaToledoP

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