¿Dando tumbos?

Enero 15, 2016 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Existe un cierto fenómeno entre quienes son elegidos para ejercer cargos públicos que produce un poco de tristeza y perplejidad. Se trata de esa manía de desbaratar lo hecho por su predecesor una vez se posesionan, dando a entender que las decisiones que este tomó fueron equivocadas.Quisiera pensar que las patraseadas del alcalde Maurice Armitage en los últimos días, más que orientadas a marcar territorio, son algo así como un voto de confianza en la madurez de la ciudad y que vamos a ser capaces de honrar esa confianza. Por mi parte pienso que esta ciudad no está lista para permitir ciertas libertades y el hecho de ampliar la hora de rumba en una hora, es una gran equivocación. En Cali no sabemos todavía tomar trago y tampoco medimos los riesgos que el consumo excesivo conlleva, ¿Por qué entonces permitir una hora más de consumo cuando sabemos que un borracho además termina resolviendo sus problemas a punta de puño o bala? Si el tema es por complacer a los comerciantes y establecimientos nocturnos como sospecho, estamos graves.Ahora, si la decisión de prohibir que las motos circulen con un parrillero hombre fue tomada por un Alcalde experto en epidemiología de la violencia y reconocido por sus iniciativas al respecto, quien además estaba respaldado por estudios del Instituto Cisalva que confirmaban esa necesidad, ¿por qué echar para atrás? El palo no está para cucharas en cuestiones de seguridad y levantar la medida es casi que una invitación al aumento del sicariato. ¿Que los padres necesitan poder llevar a sus hijos al colegio? Válido, pero lo lógico sería garantizar un sistema de transporte masivo que sí sea masivo, andenes por los cuales sí se pueda caminar y ciclorutas que sí sirvan para circular. La primicia de esta semana es que se va a aumentar de 60 a 80 kms por hora la velocidad para la circulación por ciertas zonas de la ciudad en las cuales existe la restricción. También se anunció el “reacondicionamiento” de las cámaras de fotomultas. Esta noticia sí fue la tapa y es de no creerlo. Circulo a diario de un extremo de la ciudad al otro y es claro que el límite de velocidad ha controlado hasta cierto punto a los caleños y hay quienes ya priorizan su seguridad vial y la de los demás. Sin embargo, y como dijo ayer Gerardo Quintero en su columna, el promedio mensual de accidentes es de 547 y la movilidad continúa siendo algo caótica porque falta respeto y cultura en las vías. De manera que es claro que todavía no estamos listos para levantar esas restricciones.En cuanto a la reubicación o freno en la instalación de cámaras, es un error garrafal, porque es probablemente unos de los factores que más ha contribuido a un poco de control y a que todos sepamos que hay ciertos límites en la vida ciudadana que no podemos transgredir porque pone en riesgo nuestra vida y la de los demás. Que hemos pagado multas y asistido a cursos, muchos lo hemos hecho y nos lo merecemos por no obedecer.Repito, espero que esto sea solo un voto de confianza del Alcalde en los caleños y que sepamos honrar esa confianza con nuestros actos. Pero si se comprueba en unos meses que no fuimos capaces, las medidas se deben reimplementar de inmediato. En este tipo de cosas no vale la pena improvisar y la verdad es que creo que sería más valioso que la Administración se concentrara por ejemplo en aplicar serias medidas de choque ante la inminente falta de agua que se nos avecina. Eso sí es importante.

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