Construir sobre lo construido

Septiembre 16, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

El martes no debió ser el mejor día en la vida de Gilma Jiménez, como no lo fue en la de quienes la hemos acompañado durante cuatro años en la lucha por darle vida al proyecto de cadena perpetua para violadores, asesinos, maltratadores y secuestradores de niños. Curiosamente, aunque es evidente que gran parte de la población en Colombia está de acuerdo con la iniciativa, al llegar al Congreso no ha encontrado sino traspiés.El tropezón esta vez fue en la Comisión Primera de la Cámara, cuando 14 representantes decidieron hundirla y 10 de ellos la apoyaron. Tristemente han podido marcar la diferencia los cuatro representantes vallecaucanos, quienes inexplicable y sigilosamente se ausentaron (son ellos Juan Carlos Salazar, Roosevelt Rodríguez, Heriberto Sanabria y Henry Arcila).¿Qué viene ahora? Lo importante es saber que la iniciativa no ha muerto y que posiblemente dependerá de la voluntad de los ciudadanos que ella siga su curso. La Ley 134 en su artículo 32 decreta que “Un número de ciudadanos no menor al 10% por ciento del censo electoral nacional, podrá solicitar ante el Registrador la convocatoria de un referendo para la aprobación de un proyecto de ley, de ordenanza, de acuerdo o de resolución local de iniciativa popular que sea negado por la corporación respectiva”. Será una tarea dispendiosa sin duda, pero con el apoyo de todos definitivamente se podrá lograr. Sin embargo, no deja de incomodar estar sujetos a la interpretación del Registrador.Quienes han manifestado su oposición al proyecto podrán tener sus razones, y aunque algunas son francamente descabelladas -por ejemplo la del presidente del Partido Conservador, José Darío Salazar, quien considera que los violadores son enfermitos y pueden ser curados de su mal- otras están muy bien fundamentadas con estudios del sistema jurídico y demás.Claramente es un tema espinoso y que genera una gran controversia, pero en últimas el mensaje clarísimo es que el castigo ejemplarizante debe prevalecer porque ningún ser humano tiene el derecho de pegarle a un niño y tirarlo contra las paredes hasta causarle la muerte, violar a un bebé y mucho menos entrenar a un perro para que lo haga, y por supuesto tampoco asesinar a los mellizitos de otro por una venganza absurda. Basta leer un párrafo del caso en contra del subteniente del Ejército Raúl Muñoz, quien en Tame (Arauca) violó a una niña de 14 años y luego la asesinó junto con sus dos hermanos, para comprender que encerrar y aislar a esos sujetos y sujetas es fundamental. De igual manera es importante evaluar la forma cómo concomitante a todo el trabajo realizado en los últimos cuatro años se ha logrado visibilizar de una manera positiva el abandono en el cual se encontraba el tema de los niños. Gracias a ello los colombianos son más conscientes de lo que es el abuso y el maltrato, las secuelas que una violación puede dejar y lo importante que es para el progreso de nuestra niñez que estos temas no sean tolerados socialmente y que se denuncien.La iniciativa liderada por la senadora Jiménez y el trabajo consistente en favor de los niños que ha desarrollado durante su carrera, ha dejado una base importante sobre la cual construir a futuro. El bienestar de 19 millones de menores de 18 años es cada vez más un eje de políticas públicas y de acertadas iniciativas privadas en las cuales su desarrollo integral como seres humanos es la meta. Ni un paso para atrás en esto.

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