Caradura

Caradura

Agosto 01, 2014 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Ahora resulta que quien utilizó al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar como un fortín político para consolidar su poder en Colombia, quiere hacerle a esa misma institución un debate de control político. Esa es la misma persona para quien el tema de desarrollo integral de la Primera Infancia era tan ajeno y desconocido como las palabras serenidad y mesura. Es el mismo para quien la educación era tema de cobertura y de calidad, pocón.La facultad de ejercer control político es una de las funciones que tienen quienes llegan al Congreso de la República. Vigilar las acciones y también las omisiones de funcionarios del Estado, es desde luego lógico y los congresistas están en todo su derecho de hacerlo. Es más, para eso los pusimos allí. Lo que sí es bastante ilógico es que quien no haya gestionado cuando tuvo la oportunidad de hacerlo, entre al Congreso y a la primera oportunidad que tiene, quiera ‘controlar’ a quien sí se ha comprometido de lleno y además desarrollado, implementado y ejecutado una política pública concreta.Resulta que el senador y expresidente Álvaro Uribe quiere “conocer detalles de los avances de la escolaridad, en especial de la primera infancia durante el mandato de Santos”. Conocer. ¡Cómo no! A mí nadie me va a convencer que detrás de ese “conocer” no hay oculta una mala leche (así como la había en el debate político de Iván Cepeda en contra del mismo Uribe) y que de ese “conocer” lo que va a salir es una andanada virulenta en contra del primer programa para primera infancia que existe en este país y de quienes lo están implementando.Durante el Gobierno de Uribe el Icbf estuvo dirigido por Elvira Forero, alfil leal, y quien en vez de gestionar en serio, se dedicó a besar niños a lo largo y ancho del país frente a las cámaras y a pregonar a los cuatro vientos que esa institución era la más querida de Colombia. Nunca supimos según quién… En esa época, se nombraban como directores regionales a comprobados uribistas y ellos a su vez recurrían a grupos de madres comunitarias para hacer proselitismo político. El Icbf fuera de estas ‘funciones’ políticas, era una entidad que necesitaba urgentemente de un vuelco desde su misma misión y visión y el Gobierno de Álvaro Uribe jamás asumió como propio ese paso indispensable.Al llegar al Gobierno Juan Manuel Santos, hubo una restructuración de ciertas entidades del Estado con orientación social. En ese orden de ideas del nuevo Departamento para la Prosperidad Social (DPS) -dirigido por un ejecutivo de muchos quilates- comenzó a depender el Icbf, dirigido por otro peso pesado y gran ejecutor. En su momento celebré que esto hubiera sucedido porque no solo comenzaba el revolcón necesario, se le daba una clara orientación ejecutiva a una entidad que harto lo necesitaba, sino que pasaba a ser dirigida por un hombre y en ese orden de ideas ya no era la entidad para ayudar a niñitos y viejitos que por ende debía ser dirigido por señoras. Eso en un medio machista y excluyente como el nuestro, mandaba un mensaje.Por otra parte, con respecto al programa para Primera Infancia del cual tanto quiere saber el senador Uribe, es la primera vez en la historia del país que se tiene una política pública dirigida al desarrollo integral de la Primera Infancia y se diseñó en el Gobierno de Santos. En el proceso se tiene en cuenta nutrición, desarrollo físico y cognitivo, involucramiento de la familia en cada paso, ambientes acorde con las necesidades, alianzas público privadas y para tranquilidad de muchos, profesionalización de las madres comunitarias.Yo no voy a posar de Santista, porque no lo soy, pero sí creo y firmemente en su orientación hacia la primera infancia. Tampoco voy a decir que el Icbf sea actualmente un organismo ejemplar, lejos está de serlo todavía, pero afortunadamente se notan ya las diferencias y está enrutado hacia donde debe ser. Si Uribe quiere entrar pisando duro con sus controles políticos por qué no orienta a su bancada hacia donde de verdad hay que hacer cuestionamientos por falta de gestión. Francamente, me parece bastante caradura el nuevo Senador.

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