¡Basta ya!

Julio 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Carlina Toledo Patterson

Hace ya un poco más de dos años Andrés Felipe Arias estuvo en Cali para informar de su precandidatura a la Presidencia de la República, y seguramente también para explorar el ambiente político del momento. La reunión se llevó a cabo en el hemiciclo del Concejo y contó con la asistencia de las huestes conservadoras y los líderes de la colectividad en la región. Casualmente no habían periodistas y eso seguramente contribuyó a que todos dejaran fluir su verdadera personalidad.Recuerdo haber estado camuflada entre algunos de aquellos conservadores, fervientes seguidores de Uribe, que veían en Arias la perpetuidad de la seguridad democrática. Evidentemente el exministro era para ellos la única opción viable.Habló Arias durante algunos minutos y con eso tuve para agregar un acápite más a una historia de ocho largos años de desencanto con el Partido Conservador y algunos de sus militantes. En su momento describí a Arias como un personaje sinuoso que con su cara de ángel, pero mentalidad arcaica y militarista podía constituirse como un factor alarmante de llegar a ser mandatario de esta Nación.Claramente ni la Procuraduría, ni la Fiscalía juzgan personalidades, pero al conocerse el fallo del pasado martes en el cual Arias fue destituido e inhabilitado para ejercer cargos públicos durante 16 años, además de la decisión de ayer de la Fiscalía, inevitablemente pensé que ese sexto sentido femenino sí funciona. Después de leer el fallo de la Procuraduría y escuchar ayer a la Fiscal General, creo que lo mínimo que muchos militantes y simpatizantes del Partido Conservador esperábamos era un parte de tranquilidad del Presidente de la colectividad, diciendo que se tomarían las medidas para evaluar la situación del exministro y su permanencia en el Partido.Por supuesto que eso no ha sucedido. En la página web en los últimos tres días lo único que se ha colgado es una improvisada declaración de Salazar a algunos periodistas en la cual afirmó que “acata y acepta la decisión”, pero que “con profundo pesar, la lamenta”. Luego procedió a decir que “seguramente el Procurador General de la Nación tendrá todo el acervo probatorio para tomar esas decisiones”. Lo cuestionable es que cuando un periodista le preguntó si se llevará a cabo un proceso disciplinario al interior del Partido para evaluar la situación de Arias, Salazar se salió por la tangente respondiendo que “acaba de hablar con el doctor Arias y que él interpondrá los recursos de ley”.Según los estatutos, las directivas tienen la responsabilidad de “mantener la integridad del Partido Conservador”. En ese sentido es un verdadero enigma la posición de Salazar: acata y acepta, pero lamenta, ¿y es que el acervo probatorio no es suficiente para que al menos diga en público que el Consejo de Control Ético va a evaluar la situación de Arias? Es lo lógico, porque su función es examinar cuando se “incurran en hechos que atenten contra los intereses generales de la sociedad”. Los conservadores inconformes con el abatimiento moral y ético del Partido esperamos que Salazar y los suyos vuelvan a hacer de la colectividad algo respetable y de lo cual nos podamos sentir orgullosos. Esto de tener a su interior algo parecido a una misión de apoyo a ex funcionarios inhabilitados y acusados de cargos gravísimos es una verdadera vergüenza.

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