¿Y las ciudades?

¿Y las ciudades?

Abril 25, 2018 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Es preocupante lo muy poco que se han pronunciado los candidatos sobre las ciudades pese a que en ellas ya vive la gran mayoría de los colombianos, y por lo tanto allí pasan o se generan casi todos los problemas de los que tanto hablan. Principiando por el más grave de todos: la corrupción alimentada por la prohibición de las drogas y no su tratamiento como un asunto de salud pública pese a que sobre esto sí se han manifestado, mas no sobre el grave impacto de la corrupción en los artefactos urbanos y su consecuencia sobre la calidad de la vida en ellos.
¿Pensarán los candidatos que esta es una responsabilidad exclusiva de los alcaldes pese a que estos hacen burradas?

Al respecto, y como señala Andrés Felipe J., un lector de la columna ¿Ciudad?, las nuevas tecnologías inalámbricas para transmisión de datos eliminarán la maraña de cables de fibra óptica que invaden las calles. ¿Habrán pensado los candidatos que eso afecta no sólo la calidad del servicio sino también la imagen urbano arquitectónica de las ciudades, y en el impacto negativo de lo feo sobre la calidad de vida en ellas? Y en que, como dice Andrés Felipe, la generación de electricidad con paneles solares cambiará el negocio de las empresas de energía y obligará a su reestructuración. Y, hay que agregar, a la de sus servicios, como a la de sus abusivos sindicatos.

Y la calidad del agua potable seguirá deteriorándose si no se hace un plan de recuperación hídrica que involucre a todos los actores regionales y nacionales y a lo que igual alude Andrés Felipe J. Pero además, como ya se ha dicho en esta columna, es imperativo que se obligue a todas las nuevas construcciones en el país a que reciclen el agua de las lluvias y de duchas, lavaderos y lavamanos, para regar jardines y lavar suelos, y para los inodoros y que estos sean de doble descarga. Y que las viviendas aisladas, conjuntos o nuevas urbanizaciones dispongan de pequeñas plantas de tratamiento de aguas residuales. Y está la calidad del aire que tanto los candidatos como los demás respiramos.

Por otro lado, como dice Andrés Felipe J., la bicicleta empezará a ser cada vez más la protagonista del transporte en las ciudades, y la movilidad eléctrica se impondrá sobre los vehículos de combustión interna. Pero además, como tanto se ha insistido en esta columna, los peatones serán cada vez más importantes, lo que implica cambios fundamentales en las ciudades, comenzando por propiciar que crezcan las más pequeñas y no las más grandes, y que en estas se fomenten nuevas centralidades que permitan ir caminando a la mayoría de las actividades cotidianas. Pero como se puede ver, los candidatos aquí poco caminan de verdad y ni siquiera se dan cuenta de la insuficiencia de los andenes actuales.

Concluye Andrés Felipe J., corroborando que el postconflicto no reducirá la llegada de campesinos a las ciudades y que la demanda de vivienda y servicios será mayor, además de la ya complicada convivencia en ellas. Es decir, como se ha repetido en esta columna, que seguirán creciendo aceleradamente, y más con los bienvenidos venezolanos, lo cual propicia y generaliza la corrupción a todo lo largo de la industria de la construcción y su incontrolado impacto en el medio ambiente. Es decir, que al mismo tiempo que las ciudades permiten que pueda vivir tanta gente en el mundo, lo están destruyendo, pero de su sobrepoblación, madre de todos sus problemas, y la del país nada han dicho los candidatos.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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