¿Una salida?

¿Una salida?

Abril 12, 2017 - 11:55 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Los que traman, como Vladimir Putin, aseguran que la avalancha sobre Mocoa es sólo un evento natural más en el que las actividades del ser humano nada tienen que ver, y los que siguen a Donald J. Trump, que no son pocos, dicen que el cambio climático es otro cuento chino. Sin embargo lo preocupante es que aunque la humanidad está mucho más amenazada por una eventual guerra nuclear, ya lo está por el evidente calentamiento global, pues no apenas modifica el clima y aumenta la potencia y la frecuencia de los fenómenos naturales, sino que acelera el deshielo y con él el agotamiento de las fuentes de agua dulce, y ocasiona la subida del nivel del mar en las costas comprometiendo todos los puertos.

Al respecto de estos temas, tratados recientemente en una columna hace unos días (Enterémonos, 29/ 03/2017), Andrés Felipe J..., lector de ese texto, y quien sí se enteró, comenta que “independientemente de que hagamos las cosas mejor, la raza humana es insostenible a largo plazo. Consumir menos tal vez nos haga sentir mejor o con menos culpa, pero no soluciona el problema. Rompimos el equilibrio del ecosistema y lo seguiremos haciendo hasta alcanzar una profunda crisis. Estoy seguro que no alcanzaremos mil años más a este ritmo y eso es un parpadeo en la historia de la humanidad y un ínfimo instante en la historia de la tierra.” (elpais.com.co, 03/30/2017).

¿Será que, como concluye Andrés Felipe J…, “la opción es el arte y el amor mientras llega el caos”. Desde luego que la vida no tiene otra salida que la muerte para todos pero por eso mismo es tan importante vivirla lo mejor que se pueda. El problema es que para muchos se trata del poder y ahora del dinero y no de amar las cosas bellas, materiales e inmateriales, que no son pocas, pero el inconveniente es que los que mandan son las multinacionales con sus productos de obsolescencia programada, vendidos mediante una propaganda engañosa (Noam Chomsky ¿Quién domina el mundo? 2016). Así, el infierno son los otros, como ya lo escribió Jean Paul Sartre para A puerta cerrada, 1944.

Y los otros ahora son muchos, exactamente 7.497.540.916 al 03/04/2017 a las 5:17 am, sobrepoblación que provoca un empeoramiento del entorno, disminución de la calidad de vida y situaciones de hambre y conflictos. Lo que sucede sobre todo cuando las ciudades crecen muy rápidamente y sus nuevos habitantes no tienen tiempo suficiente para adaptarse a sus diferentes culturas urbanas, formadas a lo largo de muchos años, y de ahí la importancia de conservar en ellas los entornos históricos construidos, escenarios de la vida urbana como lo señaló Lewis Mumford (La cultura de las ciudades, 1938) tantas veces citado aquí, y no considerarlos “viejos” y obsoletos, sino renovarlos.

Ciudades en las que los políticos corruptos en vez de llevar a sus habitantes a ser más altruistas y mejores ciudadanos, los dejan a su suerte exacerbando así su egoísmo atávico, al punto que por un interés mezquino, si mucho algún dinero, siempre votan por ellos, que además son financiados por los grandes contratistas de obras públicas sin terminar, llevando a que la calidad de vida en las ciudades empeore, comenzando por la movilización y el ruido ajeno, para no hablar de su cada vez más caótica feúra. Así, el arte y el amor no bastan; se necesita algo de dinero, no tanto, y educación para la vida, mucha, para no dejarse engañar de las modas inducidas ni de muchas de las redes sociales que las repican.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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