Un propósito

Septiembre 01, 2011 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

En Apuntes del día, del desaparecido periódico Relator, del 23 de Septiembre de 1947, cuando Cali apenas se asomaba al medio millón de habitantes, se comentó un ambicioso propósito que es de innegable vigencia para la ciudad actual, ya con cerca de tres millones. Sus muchos “Planes” y dos “POT” no han hecho más que cambiar las reglas del juego permanentemente, es decir, todo lo contrario a una verdadera planificación urbana, por lo que su crecimiento (que no desarrollo ni modernización) es cada vez peor.“La Universidad Industrial del Valle –se lee en dicho periódico- abrirá el primero de Octubre una nueva facultad: la de arquitectura. Tendrá por objeto preparar a los hombres que en el futuro habrán de orientar nuestro desarrollo urbano y trazar las líneas generales de la política que deba seguirse en las poblaciones colombianas. Desde comienzos del [siglo XX], los países más civilizados se preocupan en forma constante y decidida por ampliar su equipo de urbanistas y arquitectos... Una nueva tendencia se imponía... Entre nosotros la política urbana ha sido muy descuidada. Las poblaciones colombianas no han tenido plan serio y técnico. Tal vez Bogotá ha sido la única ciudad en el país, aunque un poco tarde, que ha sabido trazarse su futuro con la dirección de hombres versados en cuestiones arquitectónicas y urbanísticas. La Universidad Nacional abrió su escuela de arquitectura y urbanismo y las promociones salidas han comenzado a dar magníficos resultados en el ambiente progresista en que venimos empeñados. La Universidad Industrial del Valle coopera ahora a ese empuje formidable de técnica y de ambición de cultura. La escuela de arquitectura y urbanismo […], contribuirá a facilitar los constructores y los prospectadores de barrios que tanto necesitamos. Cali tiene un personal de arquitectos y de ingenieros capacitados para servir el profesorado. Y los alumnos pueden practicar constantemente porque todos los días se inician nuevos edificios y barrios elegantes u obreros. Cali está llamada a ser la primera ciudad de la República y su futuro requiere técnicos. Lo mismo podemos decir de las otras poblaciones del Valle dueñas de un poderoso progreso agrícola e industrial.Técnica, preparación densa, consagración, estudio de nuestros problemas debe ser el lema de la nueva facultad. Ella vendrá a cumplir una noble misión de engrandecimiento patrio. Un aplauso merece el gobierno departamental por esta iniciativa y don Tulio Ramírez, que con tanto acierto dirige los destinos de la joven universidad, que será no sólo un centro de cultura para el Departamento sino para el occidente entero". Ya Cali tiene tres facultades de arquitectura, y la de la Universidad del Valle fue la segunda en el país. Ojalá los que eligen su próximo rector entiendan el sueño visionario de esos profesionales que “habrán de orientar nuestro desarrollo urbano”, hoy en las manos corruptas de políticos sin preparación ni conocimientos en la materia, contratistas chambones e ineficientes, y negociantes de la vivienda a los que no les importa la ciudad. Tenemos que pensar su futuro como dice Oscar López Pulecio, de lejos el mejor candidato por su experiencia y visión humanista, y el único que ha dicho algo al respecto.

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