Tuits de año nuevo

Enero 05, 2017 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La corrupción, el clientelismo, la ignorancia, el individualismo y la carencia de autoridad, llevan a la falta de civismo, la intolerancia, la fealdad, el ruido ajeno y, finalmente, a la inseguridad motorizada: accidentes y atracos. Todo, si no originado por el narcotráfico, si definitivamente alimentado por él. De ahí que el primer propósito de este año debería ser seguir el ejemplo de Uruguay (del cual no nos volvieron a informar) y comenzar con el proceso de legalizar las drogas justamente para poder controlar su consumo local y disminuir mucho la corrupción y por ende la inseguridad, y alcanzar de verdad la tan anhelada paz, y no apenas el Nobel respectivo.Mas si no es con una justicia proba, cómo disminuir la corrupción y la inseguridad. Y cómo reformar la justicia en un país en manos de tantos políticos corruptos elegidos por una minoría de ciudadanos muchos de ellos igualmente corruptos o que votan por “el menos malo” mientras los demás, la mayoría, piensan que para qué votar si son “los mismos con las mismas” en lugar de hacerlo en blanco. Y es justamente por eso que tenemos las ciudades que tenemos, la mayoría manejadas por corruptos o ineptos, y hasta Peñalosa ya da traspiés ignorando que “la urbanización descontrolada hace que el paisaje desaparezca” como dice Peter Zumthor (Pensar la arquitectura, 2010).Por ejemplo, la movilidad en ellas no se comenzará a solucionar de verdad hasta que no se abandone la equivocada idea de que se puede solucionar con un solo sistema, como precisamente creyó Peñalosa. En el caso de Cali el MÍO, que ni siquiera es nuestro, y por eso es perentorio que se entienda la urgencia de un tren, tranvía o como quieran llamarlo, por el Corredor Férreo de Yumbo a Jamundí, y de Cali a Palmira. Y al mismo tiempo un verdadero Plan Vial que retome la retícula ortogonal de la ciudad fundacional, procurando la continuidad a las vías de un extremo al otro sin importar la curvas que realicen, pues lo definitivo es su continuidad ¡ahora no existe ninguna que la tenga! Y habría que invitar al Alcalde, los concejales y altos funcionarios a que traten de caminar, de verdad y no demagógicamente, por los diferentes barrios de la ciudad, a ver si así entienden que lo primero en cualquier Plan Vial son los peatones, pues parecería que ellos no lo sean o que les da pena que los vean caminando como cualquiera, y, claro, expuestos a la inseguridad como todos. Y que igualmente comprendan que las vías en una ciudad son calles -andenes y calzadas- y que deben ser con sus alturas, aislamientos, normas y uso de los edificios, lo que implica sus densidades, la base de un verdadero Plan de Ordenamiento Territorial, el que no debe ser apenas un plan sino también un proyecto urbano; es más: una composición.En conclusión, la solución debería comenzar por seguir el ejemplo de Uruguay, y destinar los recursos despilfarrados en una guerra inútil contra las drogas en mejorar la educación, pues si allá pudieron fue debido no apenas a una población más pequeña sino más educada. Pero cómo educar a 50 millones de colombianos, si hasta los más educados suelen ser ignorantes de las ciudades en las que la gran mayoría habita hoy, a diferencia de sus abuelos que lo hacían educadamente en un campo que aún era muy bello y pleno de vegetación y animales, ya exterminados, y que ahora ‘trumpemente’ destruyen las ciudades sin necesidad de bombardearlas.Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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