¿Pico y plata?

¿Pico y plata?

Junio 30, 2016 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Como dice Mauricio Carvajal, se usará más el transporte público cuando sea eficaz, mientras, como señala Darío Hidalgo, el ‘pico y placa’ propicia la compra por los ricos de más carros y que la clase media use más taxis o motos, y pagar para esquivarlo sólo funcionaría en sectores controlables advierte William Vallejo (El País 15 y 16/03/2016), que además ya son objeto de fotomultas, pues otra cosa es el cobro por congestión que sugiere Luis Hernán Ocampo (Caliescribe.com 25/06/2016). Sólo quedaría el mal ejemplo de ‘comprar’ la Ley creyendo ayudar al MÍO con plata al tiempo que se le quitan pasajeros.La movilidad en la ciudad sólo mejora con varias medidas simultaneas derivadas de un auténtico POT, pues la circulación de carros particulares es apenas un aspecto, y si lo que se busca es desestimularlos pues que mejor que los trancones. Ya en 1941 Sigfried Giedion veía la autopista como el agente principal de expansión de la ciudad, que llevó al concepto de Central Business District con el resultado de que “los centros Río de Janeiro, Bogotá o Caracas están faltos de vida salvo en horas laborables [y] son peligrosos el resto de tiempo” (Manuel Herce: El negocio del territorio, 2013, pp. 282 y 284).Como en Cali, cuyo Centro Histórico está de día invadido por carros y vendedores que ocupan sus estrechos andenes, y de noche desocupado y peligroso pero con sus monumentos iluminados, despilfarrando energía, que nadie ve pues ni el bus turístico pasa por su frente. Hacen falta grandes estacionamientos públicos, uno por costado, y por supuesto pagar para entrar en carro. Que la gente camine unas cuadras y que ojalá regresen los que emigraron al Sur huyendo de la ciudad, que buscando el cielo cayeron en el purgatorio y si se quedan allí terminarán en el infierno del suburbio.Ya existe el de la Plazoleta Jairo Varela, y está propuesto uno debajo de la Plaza de San Francisco en el Plan de renovación urbana del Centro de Cali, 2003, y otro debajo de las calles que rodean la Plaza de Caicedo, que completarían el esquema para un Centro con prioridad para los peatones, regularizando en sus calles los carriles posibles a todo su largo y dando lo que sobre a los andenes y arborizándolos, y destinando áreas cubiertas para los vendedores en algunos de los lotes de los actuales parqueaderos en demoliciones sin permiso, los que habría que expropiar.Finalmente lo que se necesita es un POT que después de definir usos y densidades del suelo establezca un Plan Vial y las normas que lo acompañan, comenzando por su Centro Histórico. Que se consulte no sólo a los expertos en temas puntuales sino también a los conocedores del asunto mucho más amplio y complejo que son las ciudades, escenario de la cultura, como dijo Lewis Mumford y con la lengua la creación más importante del hombre (La cultura de las ciudades, 1938). En ellas el espacio urbano y el cultural, social, político y ambiental son inseparables.En la Sociedad de Mejoras Públicas hay un comité al respecto, la Sociedad de Arquitectos algo tendría que decir, y los tres programas de arquitectura que existen en las universidades de la ciudad cuentan con profesores de urbanismo que tendrían mucho que enseñarles a unas autoridades sin mayor autoridad, experiencia y experticia al respecto. Comenzando por que esta ciudad ya no es semicircular y pequeña como hace medio siglo sino muy grande y longitudinal, de Yumbo a Jamundí, y con un amplio corredor férreo casi recto y a nivel justo al medio.

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