Peatones

Julio 31, 2014 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Como acepta por fin un Director de Planeación Municipal (Cali Cómo Vamos/CCC), y se ha reiterado por 15 años en esta columna (Caminar en Cali, 07/09/1998), la prioridad en las ciudades la debe volver a tener el peatón. Ampliar andenes y hacer pasos pompeyanos, como propone, es desde luego una buena noticia. Pero previo a la creación de “redes peatonales en el centro, Tequendama, la zona de las universidades y en la periferia de las lagunas Charco Azul y El Pondaje” se precisa una política al respecto, de la que se derive un plan general a largo plazo, sin ceder a intereses particulares, que son la derrota del Estado de la que habla Gustavo Duncan (El País, 21/06/2014).El problema crucial es que el ancho mínimo libre que debe tener un andén en una calle de barrio residencial (fuera de árboles, postes, hidrantes, señalización vial y otros obstáculos) es de 1.60 metros para que puedan caminar dos personas juntas o una cruzarse con otra que venga en sentido opuesto, y además lo debe tener a todo lo largo del trayecto. Lo cual implica reducir el ancho de las calzadas en las calles ya conformadas por edificios y casas, lo que sólo se puede lograr reduciendo el numero de carriles -no su ancho-, como se ha propuesto en esta columna (Cali lo necesita, 17/08/2000) y retoma a buena hora Planeación Municipal.Utilizar los antejardines con dicho propósito, adquiriéndolos o expropiándolos (son propiedad privada de uso público) solo sería deseable en donde ya no sean necesarios por los cambios de uso de los primeros pisos, y considerando que los andenes de las vías principales que tienen paradas del transporte público deben ser al menos el doble de anchos que los ya mencionados (3.20 metros). Por eso proponer pasos pompeyanos que conecten el Paseo Bolívar con la Plazoleta del Correo (Avianca) y la de la Caleñidad (Jairo Varela) con el CAM, es equivocado. Lo que se precisa es hundir la Avenida 2 Norte desde el edificio Las Ceibas hasta el Conservatorio para no afectar la circulación de esta vía arteria.Con respecto al puente peatonal que se suprimiría (que ni siquiera cumple con la norma de un descanso por cada piso en escaleras públicas) ya se ha dicho en la columna ¿Ciudad? que habría que eliminarlos casi todos, reemplazándolos con cruces peatonales, ya sea con prioridad para el peatón (cebras) o con pasos pompeyanos, donde este por supuesto la tiene de hecho, o semaforizados, y que los que sean imprescindibles deberían tener ascensor para personas con dificultades de locomoción (Caminar en Cali, 07/09/1998). Y los muy largos que cruzan anchas vías arterias de dos o mas calzadas, deben tener suaves rampas integradas gradualmente a ellos y ser amplios para su seguridad.Como dice Nassim Nicholas Taleb, “una ciudad no es un pueblo grande” pero sus barrios residenciales sí deben conservar su carácter de pueblo (Antifragil, 2012), precisamente como San Antonio, en donde en casi todas sus calles las calzadas se deberían reducir a un solo carril para ampliar sus estrechas aceras, que obligan a la gente a caminar por las calzadas, como antes, pero ahora con la amenaza de los carros. Circunstancias comunes a muchos otros barrios de Cali, donde según la Secretaría de Tránsito 25 peatones murieron en accidentes en los primeros 60 días de este año; casi una cada dos.

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