Noticias verdes

Noviembre 04, 2010 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Al contrario de lo afirmado en esta columna (La O. P. 14/10/2010) sí existen para los inodoros válvulas de doble descarga, o duales, y ya se venden en el país, como oportunamente lo informó Pilar Jaramillo de la Ferretería Ángeles de Cali (pilarjaramillo@angelesferreteria.com). Las ponen en poco tiempo y cuestan instaladas aproximadamente el 10% de lo que vale uno de los nuevos inodoros, con válvula incluida, que promocionan los grandes almacenes del ramo para contribuir a disminuir el consumo de agua (y aumentar sus ingresos). Deberían ser obligatorias y desde luego prohibir ya la venta de inodoros de palanca, que cada vez botan al alcantarillado toda el agua de su cisterna, potable por lo demás, sin ninguna necesidad. Y por supuesto hay que insistir en recoger el agua lluvia que cae en las cubiertas de casas y edificios para llenar con ella las cisternas de los inodoros. Debería ser obligatorio hacerlo en las construcciones nuevas, a las que sencillamente habría que dotar de un tanque por encima del nivel de los inodoros con dicho propósito. Y pasando a los carros, los eléctricos ya estarán a la venta en uno o dos años, producidos por varias de las marcas más conocidas como por muchas otras nuevas, y de los que se ocupan cada vez más las revistas especializadas y los conocidos salones del automóvil de Europa y hasta en el de Bogotá. Pero se estima que abarcarán sólo entre el 5% y el 15% del mercado de los próximos años, pues hay muchos intereses en contra, y aun no sabemos cuando se venderán en el país ni cuanto costarán, lo que será muy importante conocer ahora que aumenta la venta de carros por la bajada del dólar. De otro lado, las familias pudientes, que son las que más compran carros nuevos, están teniendo un tercer vehículo para movilizarse los días de ‘pico y placa’. Razón por la cual en México D.F., por ejemplo, ya fue descartado, y que en Bogotá se están moviendo en ese sentido, pues el remedio salió peor que la enfermedad. La solución desde luego son ciudades más compactas en las que se pueda caminar más y que cuenten con un eficiente sistema integrado de transporte urbano, eléctrico por supuesto. Finalmente, el futuro de las huertas caseras es más que halagador. En cualquier patio, terraza o azotea, e incluso en un balcón, y ni se diga en un jardín, es posible cultivar alimentos fácilmente. Además de producir flores, frutas y vegetales frescos muy económicamente, ahorran muchísimo en transporte y así contribuyen a disminuir la producción de gases de efecto invernadero. Lo importante es que se entiendan más como un jardín que como un cultivo agrícola, al combinarlas con flores, o césped y árboles cuando sea posible, es decir concibiéndolas como un vergel, que es un espacio lúdico y hasta romántico. Las unidades de vivienda, los colegios y las universidades las podrían tener colectivas, y por supuesto las cárceles, ocupando creativamente parte de sus áreas verdes, y las podrían dar en concesión en lugar de contratar jardineros sólo para cortar el prado, con el que desde luego habría que producir composta, utilizando además para la misma las basuras orgánicas que producen en lugar de pagar para que el Municipio las recoja. Darían buen ejemplo y fomentarían la convivencia.

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