Las ciclovías

Marzo 05, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

En todo el mundo cada vez se usan más bicicletas, como por ejemplo en Palmira hace años, y menos carros, y el transporte masivo público se incrementa y mejora. Mas en Cali lo único que aumenta son los vehículos particulares, entre más grandes mejor, y sobre todo las motos. Sin embargo tarde o temprano (aquí históricamente siempre tarde) las bicicletas se impondrán, como en todas partes, incluyendo las eléctricas que ya se comienzan a ver en la ciudad y que serán una alternativa a las motos.Pero si bien la ubicación y diseño de los andenes, o disponer de semáforos sincronizados automáticamente, o utilizar el Corredor Férreo como columna vertebral del Gran Cali, son asuntos claros y contundentes, que si fueran del interés de politiqueros y contratistas afines se podrían acometer sin disponer de un plan vial completo, el diseño y localización de las ciclovías no lo es. Pueden ir al lado de los andenes o de las calzadas o, mejor, entre unos y otras separadas por hileras de árboles y a nivel de los andenes, pero infortunadamente esto no es posible en la mayoría de las calles de Cali.Lo que si va quedando en claro es que no funcionan bien en los separadores de las vías de doble calzada, especialmente cuando su diseño es sinuoso y no están completas (como en la Calle 5ª), donde son usadas para caminar o trotar mientras los ciclistas van preferiblemente por las calzadas entre los carros sin importar el peligro que eso supone. Por lo demás, esos separadores, de origen norteamericano, se deberían abolir y remplazar por amplios andenes arborizados como en las ciudades europeas, o al menos no repetir más ese diseño, y aprovecharlos, precisamente, para poner en ellos las ciclovías.El otro asunto difícil es determinar el ancho conveniente de las ciclovías, su nivel y sentido: las hay desde dos carriles en sentido opuesto y al nivel de la calzada, hasta de uno sólo en un único sentido, pasando por el carril único y estrecho de doble sentido apenas demarcado en el andén, como en Berlín, en el que los ciclistas se apartan un poco cuando se encuentran, y que es usado también por los peatones, los que simplemente se quitan cuando una bicicleta se aproxima o cuando oyen el timbre de la que llega por detrás, y por supuesto van en fila india.En otras partes, como en los suburbios a las afueras de Nueva York, por ejemplo, son un carril en el costado izquierdo de las calzadas, lejos de los andenes, mientras en Barcelona, por lo contrario, optaron por que las bicicletas estuvieran apartadas tanto de los peatones como de los carros, ¿pero por dónde entonces? Y que aburrimiento pues las calles siempre han sido el lugar del encuentro ciudadano por excelencia, más que las plazas o los parques y ni se diga las zonas verdes, pues el actual de los centros comerciales es excluyente.Finalmente la ciclovía puede ser cualquier carril de una vía pública o una vía independiente donde se permite el tránsito de bicicletas. Pero el que se designe de tan diversas maneras (ciclovía, carril bici, bicicarril, bicisenda, ciclorruta, vía ciclista, o ciclopista) a esa parte de la infraestructura pública destinada de forma exclusiva o compartida a la circulación de bicicletas, es sintomático. Y el hecho lamentable es que en Cali las calles se continúan diseñando para el uso exclusivo de los vehículos motorizados.

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