Las bancas

Mayo 26, 2016 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Para lo único que sirvió retirar las bancas del centro del Parque de Caicedo, ignorando el protocolo pues son parte de un BIC, fue para recordar de nuevo que hasta inicios del siglo XX fue una plaza, diferencia que muchos no ven, y para insistir en la importancia que tiene el centro histórico. Allí hay que hacer una intervención seria, no como la de la Plazoleta del Correo, para recuperar su superficie de plaza sin perder su arborización y mobiliario urbano de parque, sus bancas, precisamente, y sus bellas palmas reales cuyo reemplazo hace años se debería haber acometido; y debajo de sus cuatro vías perimetrales, hacer un gran estacionamiento público, y otro en la Plaza de San Francisco.Es urgente lograr que sea de nuevo atractivo vivir en el Centro y que no se conviertan más apartamentos en oficinas o se abandonen más edificios, o se derriben para hacer estacionamientos de cualquier manera. Demoliciones lamentables que comenzaron con la del Hotel Alférez Real y ahora continúan con el Teatro Colón y el Hotel Aristi, a los que se les alteró su interior para cambiarles de uso, a espaldas de las autoridades, pues están en el centro histórico y constituyen una imagen icónica del mismo con su arquitectura influida por el Art Decó, cuya protección les incumbe por ley.Y en lugar de tanto puente inútil y feo y de más viviendas llamadas de interés social pese a que no lo son ni para sus usuarios y menos para la ciudad, que acertado sería que el Municipio adquiera en el Centro unos cuantos edificios abandonados y los remodelará para vivienda, para alquilarla y no ‘regalarla’ y que auspiciara hoteles sobre la Avenida Colombia. O que un emprendedor con visión vea el potencial oculto en el sector central de la ciudad, justamente el que distingue a todas las mejores urbes del mundo. En ellos hay edificios históricos, vivienda, comercio, restaurantes y sobre todo mucha animación urbana en calles en las que cada vez circulan menos carros, pero los hay, y que cuentan con amplios andenes.Pero antes se necesitan ciudadanos que no le coman cuento a esa publicidad engañosa que vende apartamentos en conjuntos con nombres en inglés y edificios de casi quince pisos dizque para disfrutar de lo natural, lo fresco y lo verde en zonas ‘exclusivas’, que en muchos casos son construcciones para lavar dineros ilegales. Apartados de la ciudad y de lo que significa, y muchos desocupados, la codiciosa repetición idéntica de feos edificios se encargará de evaporar, junto con su dinero, lo que allí compran los ignorantes nuevo ricos que creen adquirir así un mejor status, en inglés claro, y que lo único que se les ocurre para ‘solucionar’ la inmovilidad generada por ellos es pedir más puentes.Jamás van al Parque de Caicedo ni se les ocurre sentarse en una de sus bancas. Ignoran que unidas a un muro interior se han encontrado en las antiguas construcciones cretenses y micénicas, y que dispuestas en gradas formaban los asientos de teatros, hipódromos y circos griegos y romanos. Y desde luego nunca han visto el cuadro de Henri de Toulouse-Lautrec titulado Femmes de Maison, es decir prostitutas, palabra que viene del latín prostituere, que significa literalmente ‘exhibir para la venta’, ni que Puta no es una de ellas si no una diosa menor de la agricultura en el panteón romano. Pero qué más da, ya no se volvió a decir nada de las bancas y el PEN del Centro no se aplica.

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