Las antenas

Diciembre 03, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

En las más bellas ciudades del mundo -y entre otras cosas por eso son blanco preferido del terrorismo-, no se ven enormes antenas ni vallas de publicidad exterior, al menos no en sus partes centrales y mucho menos en sus áreas históricas, como si en las más feas. Bienvenida pues la propuesta del alcalde electo de eliminar las que feamente tapan las Tres Cruces, y la pertinente aclaración del director de Planeación en el sentido de que no se trata de las antenas mismas más si fundamentalmente de sus soportes desde un punto de vista del paisajismo de los espacios públicos.Pero tiene razón Asomovil advirtiendo que no es tan fácil eliminar las de dicho cerro tutelar, que incluyen antenas de radio, pero por supuesto se pueden agrupar en una sola torre, como en Barcelona, en la muy conocida torre de telecomunicaciones de Collserola, de 1992, construida para los Juegos Olímpicos, y diseñada por Sir Norman Foster, muy conocido Premio Pritzker. Pertinente ejemplo que Cali ha debido seguir en lugar de tugurizar con antenas de todos los colores y tamaños el Cerro de las Tres Cruces, como ya se dijo hace años en esta columna (05/05/1999).Pero más de 15 años después, significativamente a la mesa redonda oportunamente convocada por El País (22/11/2015) para hablar sobre el tema, no se invitaron representantes de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, ni de la Sociedad de Mejoras Públicas, pese a que es una de sus razones de ser, ni de ninguno de los tres programas de arquitectura que hay en la ciudad, ni al autor de esta columna dedicada a los temas urbano arquitectónicos, en especial los de Cali, dificultando así lograr sumar un conjunto de conocimientos que permitiera un juicio crítico en beneficio de la ciudad.Uno que al lado de la reiterada competitividad (palabra tan fea y tan mentada en dicha reunión), incluya la estética urbana, tema del cual poco se habla, ignorando que como lo dijo Lewis Mumford (La cultura de las ciudades, 1938), y se ha insistido en esta columna, la ciudad es escenario de la cultura y con la lengua la creación más importante del hombre. Una obra de arte colectivo según la definición de Wolf Schneider (De Babilonia a Brasilia: Las ciudades y sus hombres, 1960), pero es que el arte en este país se lo reduce a la pintura, la escultura o el cine.Belleza urbana que no entienden el Ministro de las TIC ni la bella delegada de Planeación Nacional, y que desde luego no mide la Agencia Nacional del Espectro, pese a su acróstico de mujer: ANE. Pero asunto que se debería agregar a la denuncia de la Personería de Cali que señala “la reiterada conducta irregular por parte de los operadores y de quienes se han dedicado a la instalación de estas infraestructuras en Cali. Entre el 2000 y 2014, en vigencia del POT del 2000 se registraron 376 instalaciones en la ciudad. De ellas, al menos 154 no contaban con permisos, es decir el 40%”.Como dice el Director del Centro de Investigaciones Cintel, “hay que tener equilibrio, no podemos estar pensando que con visiones segmentadas vamos a sacar adelante este país y esta ciudad” reiterando que “la parte académica tiene un rol muy importante en este tema en materia de investigación”. Es decir, que se debe recuperar para la arquitectura conformación física de las ciudades, como propuso Jane Jacobs hace años (Vida y muerte de las grandes ciudades, 1961) y se ha repetido en vano aquí, aunque desde luego con otros arquitectos diferentes a los que ahora la están desfigurando.

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