La CVC

La CVC

Febrero 10, 2011 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La primera modernización del suroccidente colombiano fue, a principios del Siglo XX, el Ferrocarril del Pacífico, el más importante del país. Nos comunicó mejor con el mundo, lo que, con la carretera, había llevado a la escogencia de Cali como capital del recién creado departamento del Valle del Cauca. Después, el establecimiento de la primera autoridad autónoma regional en el país, para el manejo de la cuenca del río Cauca, la CVC, y la creación de las Empresas Municipales, Emcali, que, con las de Barranquilla, fue pionera en las ciudades colombianas, ayudó a su progreso. Y, por la misma época, la fundación de la Universidad del Valle impulsó su desarrollo, junto con los festivales de arte, el TEC, La Tertulia y la Sinfónica. Finalmente, la elección popular de alcaldes y gobernadores fue un democrático paso adelante.Pero, en mayor o menor grado, estas valiosísimas iniciativas han perdido su importancia. Desde la desaparición casi total del ferrocarril hasta la disminución paulatina del liderazgo de nuestra universidad, pasando por la inevitable intervención de Emcali y ahora de la CVC, víctimas de la mediocridad de nuestra clase dirigente actual, el centralismo del país, la politiquería rampante, la corrupción omnipresente, y la subcultura de un narcotráfico generado por los consumidores de Estados Unidos y Europa. Y la abrumadora carencia de educación ciudadana de los electores nos ha llevado a elegir a los peores alcaldes y gobernadores que hemos tenido, al punto de que incluso muchos han terminado en la cárcel o destituidos, y que la politiquería regional se maneja desde una prisión que ni siquiera está aquí.A un año escaso de las próximas elecciones hay que comenzar a pensar en los candidatos. Pero debemos escoger programas y equipos antes que meros nombres, pues lo contrario, que es lo que viene sucediendo últimamente, ha resultado fatal para la ciudad. En este sentido la propuesta de Carlina Toledo Paterson (Acabemos con la juerga, El País, 20/01/2011), es, sin duda, pertinente. Las elecciones de octubre, nos propone, son una oportunidad para, siguiendo la experiencia reciente en Cartagena de un Movimiento Cívico exitoso, repetirlo aquí, en donde precisamente se iniciaron este tipo de alternativas políticas. El Partido Verde, la escisión del Polo, y el activo grupo alrededor de la protesta por el cobro ilegal de valorización de las ‘megaobras’ y de su necesidad o urgencia, tienen la palabra.Y, por supuesto, el programa deberá centrarse en reestructurar la CVC, para que planifique y controle ambientalmente toda la región como un ente supra político; recuperar el ferrocarril para unir rápidamente nuestro sistema de ciudades y poder conservarlo; volver al ‘genio’ amable de Emcali con sus eficientes servicios públicos; y vincular a la Universidad del Valle con todo lo anterior, pues se precisa de funcionarios con más cultura, conocimientos y experticia, y de nuestra urgente educación ciudadana. Finalmente, hay que impulsar la reelección seguida de alcaldes y gobernadores, para lo cual el equipo de trabajo deberá incluir concejales, diputados y congresistas. Y jueces, pues detrás de todo lo malo en Colombia está el irrespeto atávico a la Ley y la resistencia cultural a la civilización.

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