La casa del arquitecto

La casa del arquitecto

Diciembre 06, 2017 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La Sociedad Colombiana de Arquitectos, Seccional del Valle del Cauca, inauguró su nueva sede con motivo de cumplir 70 años de fundada, la que también se encuentra en el Centro Histórico de Cali, al frente la antigua FES, hoy Centro Cultural de Cali, y cerca de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali (en donde actualmente está la SCA). Se trata de una pequeña casa de un piso y de tradición colonial, como lo suelen ser las pocas que quedan allí, que gira alrededor de un pequeño medio patio y que está pareada con otra casa similar, en la que en este momento funciona ‘Espacio T, teatro, comida y vino’, lo que resulta muy oportuno, y la que ojalá se pudiera adquirir en el futuro.

Además del evento, en el que se otorgó el ‘Premio a toda una vida’ al arquitecto Raúl H. Ortiz, la realización aquí de una Junta Nacional de la SCA, y un conversatorio con estudiantes, se abrió al público una exposición con los más destacados ejemplos de la arquitectura en la ciudad en los últimos 70 años, basada principalmente en los proyectos seleccionados en las Bienales Colombianas de Arquitectura durante ese lapso, varios de ellos lamentablemente ya demolidos o muy transformados. Es de esperar que los estudiantes y profesores de todos los programas de arquitectura que hay en el Departamento la visiten y estudien; y algo hay que hacer para que los caleños también la vean.

Aunque desde luego dicha exposición puede tener varias lecturas, lo que resulta claro son los cambios bruscos de la arquitectura en Cali en tan poco tiempo, la gran distancia que existe entre los proyectos mostrados y la mayoría de lo construido en la ciudad simultáneamente, lo que, al contrario de los que sucedía en la ciudad colonial y de tradición colonial, deja mucho que desear. Igualmente interesante, y sin duda muy importante, es reconocer las búsquedas de una arquitectura para el clima, paisaje y tradiciones del valle del río Cauca, vitales para la arquitectura actual de cara al cambio climático, en el sentido de reutilizar lo ya construido, y optimizar el consumo de agua y energía.

Finalmente y dejando aparte las pocas obras realizadas en otras ciudades del Departamento, está el asunto de la imagen colectiva de la ciudad, lo que, paradójicamente, es evidente en la exposición: la mayoría de lo que se ve allí está en Cali pero, lamentablemente, no es Cali. Principiando porque, siguiendo una pésima iniciativa iniciada por el Movimiento Moderno, que ingenuamente pretendía cambiar todo, los edificios se muestran sin su contorno inmediato, y además con pocas vistas interiores. Y siguiendo porque rara vez se puede ver una reinterpretación de la tradición arquitectónica de la ciudad, buscando su continuación. Es como si en cada década cambiara el idioma en Cali.

Afortunadamente el que la nueva Casa del arquitecto esté en una vieja casa indica de alguna manera un bienvenido cambio de actitud, que ojalá lleve a que se estudie más la arquitectura local y la ciudad, y que más arquitectos se integren al gremio, no sólo como nuevos socios de la SCA Valle, sino como nuevos arquitectos más preocupados por la ciudad que por la moda, y con una ética profesional, o, mejor, generando una nueva estética que resulte de solucionar los ‘nuevos’ problemas de la arquitectura y la ciudad. Es decir, volver a sus antiquísimos determinantes de lo sostenible y lo contextual, que equivocadamente hizo olvidar el gran desarrollo técnico de la construcción en el siglo XX.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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