Ineptocracia

Ineptocracia

Agosto 27, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Esta definición del escritor Jean d'Ormesson, “un hombre de derechas con creencias de izquierdas”, para “un sistema de gobierno donde los menos capaces para gobernar son elegidos por los menos capaces de producir” ilustra bien una democracia corrupta en donde se venden y compran votos. Toda una espiral descendente, como diría el arquitecto Álvaro Thomas, en lugar de apenas un círculo vicioso, de malos gobiernos, mala educación, ignorancia, corrupción, malas elecciones, peores gobiernos.Pero, cómo y por dónde romper esta situación agravada por una prohibición de las drogas que ha sido comprobadamente inútil y que ha desestabilizado este país con más corrupción, violencia y mal gusto. Probablemente la solución está en las ciudades intermedias, en las que, ya se sabe, se da la mejor calidad de vida en Colombia. Por eso, justamente, hay que hablar más de ellas, por ejemplo de Buga y sus nuevos andenes, pero hacerlo críticamente.Analistas que escriban con razones y funcionarios que no confundan niveles y caudales, por ejemplo, como lo ha señalado Juan Manuel Garcés, candidato a la rectoría de la Universidad del Valle, elección lamentablemente más política que académica, pues el hecho es que los malos gobiernos fomentan la ineptocracia. Como la de esos funcionarios que “resolvieron” que el concurso público para el “corredor verde” ya no va, por lo que la SCA debería demandarlos, para no hablar más de los (i)responsables del agua.No es casualidad que la mejor sede de la Universidad Nacional sea la de Manizales, la mejor ciudad intermedia del país, ni que en Bucaramanga, que ya contó en 1988 con un innovador alcalde, el arquitecto Alberto Montoya, vaya a ganar el voto en blanco, evitando que la corrupción elija el próximo. Porque el éxito de Peñalosa y de los arquitectos Jorge Gaitán Cortés, también en Bogotá, y Jaime Lerner, en Curitiba, es que se preocuparon por lo urbano-arquitectónico de las ciudades, que es en donde hoy viven cerca del 75% de los electores.Y aun cuando no se lo entienda fácilmente, mejores ciudades favorecen una mejor cultura urbana, es decir educación no formal, y ésta ayuda a evitar la corrupción rampante que lleva a los malos gobiernos. Y mejores ciudades, y basta con caminar por París donde dan ganas de cantar así sea bajo la lluvia, son las que tienen mejores andenes: amplios, llanos, arborizados, sin obstáculos y con adecuados cruces en las esquinas dependiendo de cada caso.Dado que ninguno de los candidatos a la Alcaldía de Cali hasta el momento ha dicho al menos algo de la vergonzosa situación de sus muy precarios andenes, lo indicado para evitar mas ineptocracia en esta enorme ¿ciudad? es votar en blanco. Es una contundente protesta a la que cada día se suman más ciudadanos; así lo indican los escenarios de las encuestas de Polimátrica-Cifras, Conceptos para Caracol Radio y Red más noticias, y la última Gallup.Como lo dijo Lewis Mumford en 1938 y tanto se ha repetido en esta columna, hay que entender las ciudades como escenario de la cultura. Y además el que su progreso depende de atraer personas inteligentes y permitir que colaboren entre si al encontrarse en calles (en sus andenes se entiende), plazas y parques, mercados, cafés, restaurantes, bibliotecas, museos y centros culturales, como pide el economista Edward Glaeser ahora (El triunfo de las ciudades, 2011).

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