Futuro imperfecto

Noviembre 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Dos amenazas que afectarán a todos por primera vez en la historia son evidentes aunque muchos no quieran verlas: un desastre nuclear y el cambio climático. El primero originado por el terrorismo o por una guerra ocasionada por este (Noam Chomsky ¿Quién domina el mundo? 2016). Y el segundo por el consumismo, generado por las multinacionales con sus productos de obsolescencia programada, mediante una propaganda engañosa, y utilizando combustibles de origen fósil (Konrad Lorenz, Decadencia de lo humano, 1985).Y aquí, según un estudio de la Universidad Nacional (Semana, 16/10/2016) los gases de efecto invernadero, GEI, ya tienen graves consecuencias en el clima del Valle del Cauca (que de nuevo se confunde con el valle del río Cauca, pues la región del Pacífico es más lluviosa, húmeda y selvática). El caso es que las temperaturas cálidas al parecer se van a extender lo que significa una ‘dramática’ transformación de los ecosistemas de la región. Lo que tendrá consecuencias en el abastecimiento de agua para Cali, ya con evidentes problemas.Amenazas mencionadas que son producto del ‘desarrollo” capitalista, pero lo grave es que los intentos para reemplazarlo por otro sistema político, económico y en últimas social, han resultado peores, desde la Unión Soviética y sus satélites en Europa a Venezuela, pasando por Cuba. Y lo de China es tal vez más que peor pues pasó a un capitalismo de Estado, actuando como una única empresa y un solo monopolio, incluyendo el sistema de mano de obra asalariada y la administración centralizada, y manteniendo sus satélites.Pero lo que sí es dramático es la falta de interés aquí en el tema. Por ejemplo, que hay que parar ya el crecimiento demográfico, el consumismo, la contaminación y la destrucción de la naturaleza. Y Colombia no ha ratificado el Acuerdo de París, y es ineludible que para que el cambio climático no se vuelva un desastre hay que hablar de trastorno, como propone el arquitecto Harold Martínez, pues la realidad es que se ha trastornado artificialmente el clima y se continua haciendo cada día, unos más que otros es verdad.Las ciudades son por supuesto las más amenazadas, y aunque se habla mucho de que deben ser sostenibles, la realidad es que la arquitectura ‘bioclimática’ además de utilizar mal la palabra (igual que es sostenible y no sustentable), es en buena parte un engaño (Michael Mehaffy y Nikos Salingaros, Por qué la Arquitectura Verde pocas veces merece su nombre, 2013), y aquí la promoción y venta de carros aumenta como si nada, persiguiendo the american way of life.Como dice Chomsky “Estados Unidos ha sido de lejos el primero entre desiguales y sigue siéndolo [dictando] los términos del discurso global en un abanico de asuntos…” (p. 9), y confirma que “por primera vez en la historia de la especie humana, hemos desarrollado claramente la capacidad de destruirnos” (p. 163) pero advierte que “Washington se protege a sí mismo y al sector empresarial” (p.189) y en conclusión, es pertinente su pregunta final “¿qué principios y valores gobiernan el mundo?” (p. 318). Trump ya lo dijo: modificará los tratados, “lanzando una guerra comercial cuyos efectos llegarían más allá de los sectores comerciales” (L. F. Florio, La Vanguardia, Barcelona 03/11/2016), lo que viene a ser casi lo mismo que proponía Hilary Clinton: mantener los acuerdos comerciales para incentivar una economía global… a favor de Estados Unidos, claro está.

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