Finalmente

Finalmente

Agosto 09, 2017 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

“La principal novedad del Pimu es que tendrá un enfoque de movilidad sostenible que incluye peatones, ciclistas, transporte público, transporte privado (autos y motos), tendrá un énfasis en la movilidad peatonal, una apuesta ambiciosa en el tema de la movilidad en bicicleta... un tren de cercanías y un tranvía urbano. También una oferta de infraestructura vial importante que incluye el Anillo Vial Perimetral”, explicó Elena Londoño, directora (e) de Planeación Municipal (El País, 24/07/2017). Justo en lo que se ha insistido en esta columna desde su inicio (Un Metro para medir a Cali, 01/06/1998) ¿será que como dice el viejo tango, 20 años no son nada?

Pero se siguen confundiendo los carriles de las vías con las vías mismas y no considerando su continuidad de un extremo a otro, de unos y otras; viendo el tiempo y la distancia por separado, lo que escandalizaría a Einstein; olvidando que los semáforos se pueden coordinar electrónicamente, y no sólo las multas por pasárselos en rojo dado lo corto del amarillo; y sobre todo dependiendo de que exista dinero con que hacer mas obras ($9.2 billones para los próximos 12 años mas 100& de IVC (impuesto a la corrupción). Es decir que para que los sueños no se conviertan en pesadillas hay que despertar y pensar al tiempo en otras sencillas medidas que sean viables de inmediato, aunque no descresten tanto a tantos.

Como por ejemplo lo sería un retorno en la Cl. 5ª por debajo del puente a la Cr. 10, también ya propuesto (Sugerencias, buenas, bonitas y baratas, Caliescribe.com, 03/08/2013), para facilitar la llegada al Centro de los que vienen del Oeste. O volver ya una realidad el cobro por estacionar carros particulares en las vías públicas, lo que es urgente en San Antonio, o que todos sus residentes se decidan al tiempo a caminar por la mitad de las calles como ya lo hacen allí sus cada vez mas jóvenes turistas, y que los carros reduzcan su velocidad, como en los pueblos, antes de las motos, los que pese a todo tienen mejor calidad de vida ahora conectados con el mundo por Internet, y en otras partes por trenes rápidos y autopistas de verdad.

Pero aun muchos caleños con carro no entienden que al eliminar en las vías carriles que no tengan continuidad se están quitando “cuellos de botella” y por lo tanto agilizando la circulación en ellas, a lo que igualmente ayudaría descartar en lo posible los cruces a la izquierda. Tampoco se entiende que para acortar los tiempos de desplazamiento no solamente hay que pensar en la velocidad disminuida por los trancones sino en la distancia, la que, considerando que la mayoría de los desplazamientos en la ciudad son peatonales, pasa a ser de la mayor importancia, y no los adorados puentes vehiculares que todavía se identifican con el “progreso” incluso para los que no tienen carro.

De nuevo hay que insistir en que un plan de movilidad se debe pensar al tiempo que uno de usos del suelo y sus densidades correspondientes, para lograr sectores mayoritariamente peatonales en los que sus residentes tengan resueltas sus necesidades cotidianas a mano: ciudades dentro de la ciudad (El EUP, El País, 27/04/2017). Un concepto urbanístico internacional que ya va para más de medio siglo sin que al parecer aquí nadie se haya enterado, probablemente creyendo que los pueblos son menos en lugar de más, o no quieran saberlo pues en Colombia los carros siguen siendo un símbolo social; aunque, hay que reconocerlo, con frecuencia aquí son ineludibles precisamente por la falta de un Pimu que no sea ‘cojo’.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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