¿Ex ciudad?

Agosto 25, 2011 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

El próximo Alcalde será un ex concejal, un ex secuestrado o una ex deportista, según lo apoyen otros candidatos buscando algo para su empresa electoral pues las alcaldías se convirtieron en negocios. Cali es la que más pretendientes tenía, pero la corrupción eliminó a la ex gerente y al ex alcalde. Sin embargo, lo más preocupante es que ninguno tenga experiencia en las ciudades como artefactos, ni conocimientos en arquitectura y urbanismo, pues en últimas e independientemente de lo populosas que sean, son ante todo un conjunto de edificios y calles, cuya población, densa y numerosa, se dedica a lo urbano en oposición a lo rural (Drae). Ni siquiera viendo la película de Woody Allen entenderán que Cali habría podido ser como París, guardadas las proporciones, si no la hubiéramos demolido y vulgarizado tanto.Las necesidades y deseos del hombre (de La Blache, 1922), lo llevan a convertir un sitio natural en un lugar construido para vivir civilizadamente (Ortega y Gasset, 1936). Producto del comercio, la industria, la guerra, la religión y el conocimiento (Pirenne, 1939), permiten el arte, la literatura, la filosofía, la ciencia, el deporte y el espectáculo. Concentran el poder de una sociedad y son escenario y símbolo de su cultura (Mumford,1938). La política surge en las Polis griegas, y de los ciudadanos romanos, Cívis, la Cívïtäs, y en la Edad Media los siervos se liberan en las Urbs. El Renacimiento, la Revolución Industrial y la Revolución Francesa surgen de ellas, como las democracias, ciencias y técnicas actuales. Con la lengua son nuestra creación más grande y un arte colectivo con su propia especificidad. Lo dijo Aristóteles en La política: “Surgieron para satisfacer las necesidades vitales del hombre, pero su finalidad es permitirle vivir bien...”; lo civilizan y transforman en un ciudadano. Por eso, en defensa de la democracia, hay que votar; pero en blanco si queremos vivir mejor. Necesitamos un verdadero alcalde, y no apenas uno menos malo que ‘ama’ a Cali, que es lo que repiten sin decir nada. Uno que no quiera la Cali presente y aspire a su mejor futuro. Puede que no se logre esta vez, pero si los que no votan o no saben por quién, que son la mayoría, lo hicieran en blanco, el mensaje será contundente para dentro de cuatro años cuando las mega improvisaciones, financiadas alegremente por los que creen que cualquier obra es progreso, estén sin terminar del todo como la Circunvalación hoy.Lo más importante de un artefacto urbano son sus calles tradicionales. En ellas la arquitectura produce imágenes en la memoria colectiva que orientan a la gente en su vida cotidiana. Y en su permanente evocación radica buena parte de la identidad de los ciudadanos con su ciudad. En Cali deberían unir sus diferentes generaciones y procedencias de sus muy nuevos habitantes con su igualmente nueva ciudad en rapidísima transformación. Sus pocas iglesias y claustros coloniales, el trazado del Centro y la plaza mayor, los monumentos, avenidas y parques de principios del Siglo XX, y algunos de mediados de ese siglo, que aun sobreviven, y unos cuantos actuales, los cerros y el río, aun galvanizan a muchos caleños. Pero si seguimos como vamos la mayoría ni siquiera serán ex ciudadanos, pues no alcanzaron a serlo.

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