Es urgente lo importante

Es urgente lo importante

Abril 14, 2016 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Diferenciarlos no siempre es fácil pues depende de los objetivos. Hay que tenerlos claros para poder establecer prioridades, al punto de que muchas veces es más urgente lo importante, pues puede reducir lo apremiante y hasta eliminarlo. Por ejemplo, es urgente el área metropolitana de Cali pero lo importante es precisar sus objetivos pues el presidente de Camacol la quiere es para una “gran expansión edificadora” hacia los municipios vecinos (El País 11/03/2016), lo que aumentaría las distancias en la ciudad, la segregaría aún más y dañaría el paisaje rural que la circunda.En el caso del jarillón desde luego lo urgente es sacar a los que lo han invadido para poderlo consolidar, pero lo importante es establecer un plan de emergencia para el caso de que se rompa antes de terminar las obras, cosa que increíblemente no se ha hecho aún. Y ni siquiera se ha anunciado, pese a que no deja dormir al Alcalde, y al completo, oportuno y pertinente informe que realizó El País y los desarrollos del mismo que le siguieron, y por supuesto las advertencias que se habían repetido en esta y otras columnas desde muchos años antes.Con respecto a la movilidad en la ciudad lo urgente es sacar adelante el MÍO para lo cual lo importante es retomar el tren ligero de hace un par de décadas, llamado ahora de cercanías. Y organizar (es un decir en Cali) el tránsito de vehículos es urgente pero lo importante es un Plan Vial, el que es la contraparte de un Plan de Ordenamiento Territorial, POT, uno de verdad, que establezca unos usos del suelo y unas densidades que permitan reducir tiempos en los desplazamientos cotidianos de los habitantes.Y, en el barrio de San Antonio, el único pre moderno que queda en Cali, lo urgente es apoyar la protesta de sus moradores en contra de los englobes, demoliciones, sobre alturas y alteraciones de fachadas, pese a estar prohibidos por varios acuerdos del Consejo y el POT, y contra la invasión de carros en sus calles debida al cambio sin permiso del uso de las viviendas, y sobre todo contra la total falta de control por parte de las Autoridades, que no entienden que todos esos hechos constituyen delitos tanto como los robos y atracos, los que por lo demás propician.Pero lo importante es que los propietarios de las casas de San Antonio entiendan la importancia cultural y social del patrimonio construido que ellas representan, y el valor económico que esto representa. Que entiendan que el peor negocio que están haciendo es abandonar sus viviendas y alquilarlas para cualquier uso, al tiempo que los que en ellas ponen negocios entiendan que con sus groseras transformaciones están rematando la gallina de los huevos de oro, pues los mejores centros históricos combinan el comercio discreto y la vivienda tradicional.En San Antonio es urgente una norma simple y unas obras sencillas. Prohibir que sus casas se destinen totalmente a otro uso distinto a las diferentes modalidades de vivienda que ya se dan en el barrio. Y ampliar los andenes para que no se pueda estacionar en las calles y la gente pueda caminar por ellos, estimulando la creación de parqueaderos en la periferia… pero ¡ojo! que no lleven a la demolición de más casas como ya ocurrió en la Cl. 5ª con Cr. 6ª. Y desde luego mucho ayudaría que sea declarado un Bien de Interés Cultural, BIC, de nivel nacional o al menos departamental, lo que ha sido solicitado nuevamente al Consejo Departamental de Patrimonio Cultural del Valle.

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