‘Es Cali’

‘Es Cali’

Marzo 21, 2018 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La propuesta de la Universidad del Valle para recuperar a Emcali, presentada por su rector, el Dr. Édgar Varela, en la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, por iniciativa de un grupo de trabajo liderado por el economista Gustavo Moreno, hace serias recomendaciones con respecto a las nuevas fuentes de agua para la ciudad, pertinentemente indica que el futuro de la energía eléctrica será solar y no sólo hidráulico, da salidas al estancamiento del área de telecomunicaciones y, finalmente, hace énfasis en la urgencia de un cambio radical en su gobernanza, sin lo cual, como es obvio, difícilmente se podrían adelantar las diferentes acciones recomendadas.

Reorganización que irresponsablemente no hizo el gobierno centralista de Uribe ni el de Santos cuando por más de una década Emcali estuvo a su cargo, pero tampoco los alcaldes de la ciudad ni su Concejo lo reclamaron a su debido tiempo, y sólo querían que la empresa volviera a ser ‘manejada’ aquí. Es decir, por un sindicato de 90 empleados oficiales, como lo reconoció el Alcalde Maurice Armitage en dicha reunión, informando además que está buscando con ellos una solución ya que legalmente no se puede prescindir del mismo. El problema es que el tiempo vuela y no se sabe si el nuevo alcalde de Cali continuará en ese empeño, y mientras la ciudad crece Emcali decrece: así es Cali.

Además, mientras que se piensa en cómo mejorar y aumentar el suministro de agua y energía, no se hace énfasis en su considerable desperdicio y nada se dice sobre cómo evitar su robo ni de la racionalización de su consumo logrando su disminución. En Cali se siguen regando jardines y lavando pisos e inodoros con agua potable, y nada se ha hecho para que por lo menos en estos se cambien sus válvulas de descarga, como tanto se ha insistido en esta columna, y que en las nuevas construcciones obligatoriamente se utilice para ello el agua servida de duchas y lavamanos, además de la de las lluvias, la que además se debería recoger en pequeños reservorios en todos los cauces que bajan de la cordillera.

Y con respecto a la energía eléctrica la situación es similar; no se utiliza más la luz natural, casi doce horas todo el año, adelantando los horarios, y se usa aire acondicionado sin necesidad, sólo por costumbre o simple moda, al punto de que a las salas de cine hay que ir con abrigo y en los restaurantes pretenciosos se enfría la comida y la gente se viste como si estuviera en Bogotá. O el aire acondicionado es necesario debido a la mala orientación y aireación de los edificios, la que debería ser objeto de una normativa al respecto, lo mismo que para sus cerramientos y cubiertas, especialmente las planas, en las que se deberían instalar paneles solares o huertas caseras.

Emcali fue una de las más importantes empresas del país pero desde que cayó en manos de politiqueros, que no políticos, empezó su rápido descenso, el que la llevó al punto de ser intervenida, y ahora está en manos de los caleños en la medida en que escojan para las próximas elecciones de Concejo y Alcaldía políticos de verdad y conocedores de lo urbano y cultural y no apenas de lo económico y social. Y afortunadamente el crecimiento del voto en blanco en las elecciones del 11 de marzo pasado, abre una puerta a que así sea; uno que entienda que la ciudad es el escenario de la cultura, como dijo Lewis Mumford y se ha repetido tanto aquí, es el escenario de los ciudadanos, cabría agregar.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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