En conclusión

Mayo 10, 2017 - 11:55 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La geografía determina las vías y edificios que después generan la historia de las ciudades, convirtiendo sitios en lugares. La muy pequeña villa de Santiago de Cali discurrió lentamente durante cuatro siglos a lo largo del río Cali pero a la muy grande ciudad actual, con casi tres millones de habitantes, muchos de ellos inmigrantes, le tomó apenas un siglo extenderse entre la Cordillera y el río Cauca. Sin embargo, sus vías principales ya no la cruzan de este a oeste ni de sur a norte como antes, generando cada vez más problemas de movilidad, y la única que sí lo hace, el corredor férreo, sigue siendo ignorada; y no existe un control eficiente sobre el uso y altura de los edificios: su densidad.

Con beneficios tributarios, incentivos, impuesto a la plusvalía y expropiación, se puede realizar un POT a largo plazo. Constituir el área metropolitana y rodear la ciudad con un cinturón verde para que no se extienda más, y al pie de la cordillera hacer reservorios para sus ríos y quebradas; y densificar el Centro ampliado. No permitir edificios en la ladera, altos sólo a lo largo del corredor férreo, y el resto entre cinco y siete pisos, con locales en el primero y garajes atrás o abajo; casas de dos o tres y no permitir que pierdan totalmente su uso de vivienda, como pasa en San Antonio. Y que los antejardines, aislamientos y voladizos sigan lo mejor de lo existente en cada barrio.

Los buses articulados deben alimentar un tren de cercanías a Palmira, y a Jamundí y Yumbo, por el corredor férreo, y este debe incluir una autopista urbana además del par vial de las calles 25 y 26, a las que hay que darles continuidad. Y en el otro sentido empatar la Carrera 1ª con el par vial de la Avenida Colombia y la Avenida 3ª Norte, y estas y otras calles este - oeste con la carretera al mar y la circunvalación, las que a su vez también hay que empatar. A la Calle 5ª y a la ‘autopista suroriental’, que conforman dos semicírculos opuestos y ni siquiera empatados, darles continuidad al norte y al sur, incluyendo un carril para buses biarticulados.

Regularizar las vías principales con el carril derecho para motos, bicicletas y parar. Permitir estacionar, pagando y dejando libres las esquinas, sólo en calles secundarias de sentido único. Ampliar, uniformar y arborizar los andenes e impedir su ocupación por carros y vendedores, y en el Centro reubicarlos en los espacios dejados por el inútil retroceso parcial de los paramentos. Marcar pasos peatonales en las esquinas y si es necesario ‘cebras’ con semáforo peatonal, o pasos pompeyanos, y eliminar los ‘policías acostados’ y los puentes peatonales no indispensables. En los cruces importantes poner semáforos ‘inteligentes’; y hacer hundimientos y no puentes invasores.

Con una visión transdiciplinar, constituir poco a poco sectores urbanos siguiendo las tendencias existentes, unidos por el corredor férreo, la Pasoancho, la ‘autopista suroriental’, la Quinta y la Circunvalación, con usos que no impliquen molestias ni ruido para los vecinos, y agregando sedes de la Administración Municipal y la Policía. Serían: el Centro Histórico, San Antonio y barrios vecinos. Alrededor de la Plaza de Toros, las instalaciones deportivas y Cosmocentro, usando el enorme lote enfrente. Al sur, de Unicentro a Jardín Plaza, y las universidades y colegios, pero evitando que se sigan concentrando allá. Al norte, entre La Pasarela y Chipichape. Y al este Aguablanca pero lejos del jarillón.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

VER COMENTARIOS
Columnistas
Publicidad