El pico de las ‘placas’

El pico de las ‘placas’

Mayo 04, 2017 - 01:08 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Cada vez es más claro que las ‘placas’, es decir los carros, están en Cali acercándose rápidamente a su pico, y por eso se propone aumentar el ‘pico y placa’ a dos días como si esa fuera una solución a los trancones, mientras no se enfrenta el hecho contundente de que se necesita un tren de cercanías por el corredor férreo, y mejorar los andenes y arborizarlos, impedir que los carros se estacionen en ellos o que se usen para otros propósitos, cuando no hacerlos pues en muchas partes de la ciudad ni siquiera existen, o están tan desfigurados que es imposible caminar por ellos. Pero igualmente es urgente organizar el tránsito de motos, las que cada vez hay más, y de las bienvenidas bicicletas.

Pero algo es algo y hay que apoyar que se sigan eliminando los puentes peatonales, que los más necesitados no pueden usar, y que se hagan pasos peatonales a nivel y con semáforo, los que por supuesto sí funcionan como quedó demostrado en el CAM, Bellas Artes y la plazoleta Jairo Varela. Pero en el caso de la Calle Quinta, entre el centro y San Antonio, desde luego lo mejor sería hundir la calle, desde la Avenida Colombia hasta la carrera 10, como se propuso en el Plan del Centro Global, y se ha insistido varias veces en esta columna; son apenas unas pocas cuadras y sencillos puentes a nivel en las carreras quinta, sexta y novena, como el que ya existe en la cuarta.

Los puentes peatonales sólo se justifican sobre verdaderas autopistas y líneas férreas, y deben contar con elevadores para ancianos, mujeres embarazadas, personas con dificultades para caminar o llevando coches o maletas. O que al menos tengan rampas con suficiente desarrollo para que su pendiente sea poca, y con un par de descansos, lo que es imposible en muchas vías y por eso es que se reemplazan con ‘pasos pompeyanos’, es decir, a nivel, como lo son las simples ‘cebras’ que se utilizan en tantas partes, y por eso es que los puentes peatonales raramente se ven en casi ninguna ciudad, y mucho menos en sus centros históricos y tradicionales, ¿se imagina uno en los Campos Elíseos en París?

Hace años decía aquí que “el Metro es civilizador, como se puede comprobar en México o Caracas o Medellín (pese al error de haberlo pasado elevado por el centro de la ciudad) para nombrar sólo los más cercanos. Sin embargo, casi todos los que existen son subterráneos y por lo tanto costosos. […] Por fortuna existe el viejo corredor férreo que atraviesa por el medio a la Cali de hoy. Utilizarlo permitirá que el Metro sea recto y a nivel, lo que redundará en una sencilla y económica construcción, que no perturbará tanto a la ciudad, y en unos bajos costos de mantenimiento y operación. Y será más agradable circular a la luz del día que en un túnel.” (Un Metro para medir a Cali, 01/06/1998).

Los caleños se están acercando al pico de su paciencia, pero aún insisten en comprar más carros para evadir el ‘pico y placa’, en lugar de exigir un mejor servicio público de transporte, usar más los taxis, incluyendo Uber, y ¡que se dote a la ciudad de andenes! para poder caminar por ella con eficiencia, seguridad y placer, como lo amerita su clima, vegetación y paisaje circundante. Y cómo ayudaría que regresaran a habitar el centro ampliado y San Nicolás, hoy medio desocupados, como igualmente San Fernando y Versalles, desde donde se podría caminar al centro si hubiera andenes, claro. Menos mal que el Plan Integral de Movilidad Urbana ya apunta en esta dirección (Carlos González, El País, 01/05/2017, p. B3).

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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