El lío de la Plaza

Febrero 26, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Tiene razón el Alcalde Guerrero en que se conserve la Plaza de Toros como un ícono urbano, con “las remodelaciones necesarias para que también sea un escenario multiusos, que sirva para espectáculos públicos de gran asistencia” (El País, 20/02/2015). Ya es suficientemente claro que el fin de los toros no debe significar el de la Plaza, ni como hito ni como escenario, ni de los muchos árboles existentes en el actual parqueadero, coincidiendo con lo dicho cuando se planteó el tema por primera vez (¿Por qué no? 06/05/2004).Sin embargo, aunque la Ministra (e) de Cultura, María Claudia López, habla de “proteger los árboles que la circundan y garantizar que lo que se construya, sea de uso comercial u otra cosa, sea respetuoso con el entorno urbano”, el problema es que los únicos parámetros a los que se refiere, de los establecidos por el Consejo Nacional de Patrimonio, no solo permiten construcciones a escasos 45 metros de la Plaza hacia el sur y 60 hacia norte, casi de su misma altura, y otras más, cerca a la Carrera 52, más altas, y su ocupación en primer piso es total y no la de tres esbeltas torres (El Tiempo, 22/02/2015).O sea que el icono al que alude el Alcalde en Cali, y el Consejo Nacional y El Ministerio, en Bogotá, podría quedar “neutralizado” y que parte del área verde desaparecería, que fueron las preocupaciones del Consejo Departamental de Patrimonio Cultural del Valle del Cauca (Cdpcv) cuyas observaciones de primera mano aquí de nuevo se ignoraron allá. Además está lo del área de protección del río Cañaveralejo, y lo del parque que por acuerdo municipal se debería hacer, del que la Ministro (e) dijo que la única forma de haber contemplado esa opción era que la Alcaldía y la ciudad hubieran comprado el lote (El Tiempo, 20/02/2015). Pero lo más grave es que el Plan Especial de Manejo y Protección, Pemp, aún no lo conocen los caleños.Como se decía hace diez años en esta columna: “El asunto no es si se debe o no construir en los alrededores de la Plaza de Toros. Lo es, cómo, en dónde y para qué, pues se trata de un monumento nacional (Resolución 051 del 26 de octubre de 1994) y la ley lo protege junto con sus alrededores hasta 300 metros [cada vez son menos] pero no prohíbe su construcción o modificación. Perfectamente se podría levantar en el costado norte de su parqueadero un edificio (hotel, vivienda u oficinas) eso sí con un centro comercial abajo y un amplio estacionamiento subterráneo y público. Y hacer entre ambas construcciones la explanada que tanta falta le hace.” Desde luego el estacionamiento subterráneo sería entre las hileras de árboles, cuya separación lo permite.En conclusión, para evitar el fin de la Plaza, pues el negocio se adelantó sin considerar que el “lote” es un Bien Patrimonial protegido, los ciudadanos caleños deberán entender que todos somos políticos, como dice Fernando Savater (Política URGENTE, 2014), que votamos por alcaldes y concejales que respeten las leyes, y por eso debemos exigir que les muestren el Pemp convertido en una maqueta virtual que puedan “recorrer”, pues a base de esquemas simples y palabras complicadas se han permitido aquí muchos oprobios. Podrían ver que serían preferibles menos edificios y más retirados, aun cuando tengan que ser más altos para conseguir la misma área construida; el mismo negocio.

VER COMENTARIOS
Columnistas