Edificios sostenibles

Edificios sostenibles

Julio 17, 2014 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Muchos edificios actuales no son sostenibles, entre otras razones, por el uso generalizado del muro cortina de vidrio y las plantas profundas que disponen el espacio habitable lejos de las fachadas obligando a una mayor dependencia de los sistemas de ventilación y luz artificial.Un problema recurrente en el enfoque sostenible es que no cuestiona el tipo de construcción subyacente. En su lugar, sólo añade nuevos componentes “verdes”, tales como los sistemas mecánicos más eficientes y un mejor aislamiento en los muros. Pero esta concepción de la sostenibilidad “parche”, incluso cuando obtiene un éxito parcial, tiene el inconveniente de dejar intactos la forma y el sistema estructural que las genera. El resultado es a menudo que lo ganado en un área se pierde en otros lugares o aparecen consecuencias o interacciones inesperadas.Por ejemplo, la adición de sistemas energéticos activos más eficientes tiende a reducir la cantidad de energía utilizada y por lo tanto reduce su coste global. Pero a su vez, este menor costo tiende a hacer que sus habitantes sean menos cuidadosos con el uso de la energía, un fenómeno conocido como el aumento de la eficiencia, que reduce los costos y aumenta la demanda -la “Paradoja de Jevons”-, y a su vez el aumento de la tasa de consumo acaba con los ahorros iniciales.La lección es que no podemos trabajar con el consumo de energía de forma aislada. Tenemos que considerar el concepto energético de manera más amplia, incluyendo todos los factores involucrados. Generalmente aparecen otras consecuencias no deseadas.Aunque estos criterios pueden parecer abstractos, son exactamente el tipo de características logradas con los llamados enfoques “pasivos” de diseño. Los edificios pasivos permiten a los usuarios ajustarse y adaptarse a las condiciones climáticas, por ejemplo, al abrir o cerrar ventanas o persianas, para conseguir la luz natural y el aire requeridos. Estos diseños pueden ser mucho más precisos en la adaptación a las circunstancias, ya que cuentan con diversos sistemas que cumplen más de una función, como los muros que sostienen el edificio y también acumulan calor a través de la masa térmica.Además, tienen redes de espacios que pueden ser reconfigurados fácilmente, incluso convertidos a usos completamente nuevos, con modificaciones relativamente baratas (a diferencia de la tipología de “planta abierta”, que nunca ha cumplido realmente las expectativas). Ellos están por todos lados: edificios de usos múltiples que no están diseñados estrictamente para ningún usuario en específico ni responden formalmente a ninguna moda, y quizás lo más importante, a pesar de no distinguir un contexto o un tejido urbano específico, trabajan en conjunto con otras escalas de la ciudad, para lograr beneficios a pequeña y gran escala.

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