Disparates?

Disparates?

Junio 14, 2017 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

¿“¡Los disparates de Barney!” fue el 'disparo' de “9-hamilton” a la sugerencia de dividir el Departamento del Valle del Cauca en dos: el del Pacífico con capital Buenaventura, y el existente, reducido al valle geográfico del río Cauca, y trasladando su capital a Buga. Comentario que motiva a proponer más disparates, que puede que sean sueños, como los considera 'Andresam', pero no por ello contrarios ala razón. Al fin y al cabo soñar también es anhelar persistentemente algo, lo que desde luego no es un disparate, ya que la barbaridad sería no hacerlo. Como dice Fabio Silva “sería posible que en el Puerto se quedara algo de la riqueza que genera” (El País, 04/06/2017).

Y si para mejorar las condiciones del Valle del río Cauca y las de la Costa Pacífica sería razonable separar en dos el actual Departamento del Valle del Cauca, como su mismo nombre lo sugiere, en Cali, por lo contrario, hay que unir administrativamente su área metropolitana de facto, la que para nada es un sueño sino un hecho, espontáneo y no planificado, lo que sí es una barbaridad. Y una vez constituída, proceder, ahí sí, a dividirla en varias ciudades dentro de la ciudad, como se ha propuesto varias veces en esta columna durante casi dos décadas (ver: “Ciudades en urbes [en lugar de ciudades enormes]”, Caliescribe.com, 03/06/2017).

Y en una de estas ciudades dentro de la ciudad, la de San Fernando, usar el Pascual Guerrero, propiedad de la Universidad del Valle, para los deportes de aficionados y no para su negocio, y usar el estadio del Deportivo Cali, en la directa a Palmira para los partidos profesionales, facilitando mucho el control de las 'barras bravas'. Es sin duda sensato, y en eso la decisión del Alcalde, de no prestarlo hasta que no se disponga de un control eficiente, sería razonable si no fuera por el desorden que de todas maneras se produce en el tránsito vehicular como peatonal y los ruidos varios que genera el espectáculo, molestando a sus vecinos a la redonda.

Pero considerando que el tránsito en Cali es todo un disparate per se, y no apenas durante los partidos en el Pascual Guerrero, lo razonable sería comenzar por no continuar hablando de la movilidad “de” la ciudad sino “en” la ciudad, la que implica desde los peatones hasta los que “no” van en el tren ligero por la sencilla razón de que es un sueño que aún no despierta, y mientras tanto todos los sistemas de “sólo” buses articulados en el país han sido un costoso fracaso (ver: Aurelio Suárez Montoya, “Alerta roja en el trasporte masivo”, El Espectador, 03/06/2017) pese a lo cual en Cali se le siguen dando recursos en lugar de replantear todo el sistema a fondo.

Pero son algunos políticos los que no van a permitir que se divida el país de acuerdo con su geografía e historia, o en Cali juntar los municipios vecinos en un área metropolitana, como ya se ha hecho en otros departamentos y en otras ciudades, mientras que eso vaya en contra de sus intereses electorales; y por su parte, algunos de los negociantes del deporte son los que no van a permitir fácilmente que al Pascual Guerrero se le de otro uso, y algunos de los del transporte los que no se integraran fácilmente bajo una sola autoridad que mande en el transporte público de la ciudad. Es decir todo un verdadero disparate en contra de la razón, y de ellos mismos, digno de Trump. Mientras tanto se seguirá soñando en esta columna pues no hacerlo sí que es un costoso disparate, como se aclarará en una próxima entrega.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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