Despropósitos

Despropósitos

Noviembre 19, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

La Plazoleta del Correo, cerca al CAM, conocida muchos años atrás como de Avianca pues en uno de los edificios adyacentes funcionó el Correo Aéreo, y cuyo nombre se cambió cuando fue remodelada en 1986 para los 450 años de la fundación de Cali, consolidando su vocación de espacio público, solo requería mantenimiento y algunas reparaciones y no un cambio total, con esa pretensión equivocada de ‘cambiarle la cara a la ciudad’. Y desde luego es incomprensible que en su nueva remodelación no se considerara la arborización existente, de acuerdo con el Plan de Ordenamiento Territorial, POT, que protege los árboles tradicionales de la ciudad.Pese a esto, el secretario de Infraestructura y Valorización, Omar Cantillo, sólo ha dicho que no estuvo de acuerdo pero que los responsables de la obra determinaron la tala del samán pese a que es lo que caracteriza a la plazoleta. “Los arquitectos explicaron que el árbol está en el eje de peatonalización y el tema también tiene relación con unas fisuras en el piso”, dijo. Y por su parte, Ana Carolina Castro, jefe del grupo de arborización del Dagma, donde se analizó la viabilidad de su trasplante, indicó que la razón principal del traslado es porque por ahí en el futuro pasará una vía (Diario Occidente, 10/11/2015).Pero además, ¿quiénes son esos arquitectos, de cuál vía se trata, y a cual Plan Vial corresponde? El hecho es que la relación entre Estado, ciudadanía y arquitectos ha sido en las últimas décadas muy mala en Cali, suele ser en el país entre un Estado ineficiente y corrupto, una ciudadanía que en el caso de Cali no es tal pues aún carece de cultura urbana, debido a su muy reciente presencia en la ciudad, y unos arquitectos que cada vez son más, pero cada vez con menos ética y más estética copiada de las penúltimas modas, y cuya presencia en las ciudades cada vez es menos apreciada como lo que debería de ser: sus diseñadores, tal como quería Jane Jacobs (Muerte y vida de las grandes ciudades, 1961).Afortunadamente las cosas comienzan a cambiar, y la polémica generada por los colectivos de ambientalistas, ciudadanos, vecinos, medios de comunicación, entes de control como la Personería, y la comunidad en general, que se opuso firmemente a la absurda pretensión de eliminar el Samán y pidió conservar el árbol en su sitio original, ha concluido supuestamente en el reajuste del nuevo diseño. Y el Dagma, en su página oficial suspendió el permiso para el retiro del samán: “Aunque el traslado del árbol iba a ser muy cerca de donde estaba ubicado, este tiene una envergadura muy grande, por eso preferimos dejarlo en el sitio, además por la parte ecológica y su localización”, afirmó Carolina Castro.Pero lo más preocupante, es que la Plazoleta del Correo fue parte de un proyecto urbano integral, realizado por Harold Martínez y quien escribe, mediante un convenio con la universidad del Valle, que abarcaba desde la Plaza de Caicedo, bajando por la Calle 12, cruzando el Puente Ortiz, y recorriendo el Paseo Bolívar, y que remataba –precisamente- en el mencionado samán, proporcionado la unidad funcional y formal de esos espacios urbanos tan tradicionales de la ciudad, logrando así que los caleños continuaran identificándose con ellos. Modificar su imagen colectiva a la espalda de los mismos, y despilfarrando el dinero de los contribuyentes, es todo un despropósito considerando que la ciudad continúa sin andenes, lo que lamentablemente muestra su verdadera cara.

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