De interés cultural

De interés cultural

Noviembre 29, 2017 - 11:35 p.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Es probable que la intervención en La Sagrada Familia, tradicional colegio de Cali, frente al parque del barrio El Peñón, sea el caso más comentado en la ciudad respecto al importante tema de la arquitectura de los edificios que integran su imagen colectiva. Han salido noticias al respecto en El País, El Tiempo, El Espectador, Semana y Caliescribe.com, algunas muy destacadas, y varios columnistas han opinado. María Elvira Bonilla (Las trampas de la Sagrada Familia, 26/10/2017), Paola Gómez (El tumor de El Peñón, 09/11/2017), Aura Lucía Mera (Árbol que nace torcido…, 03/11/2017), Beatriz López (Conciliación, 24/11/2017), y antes varias veces en esta columna, lo que costó una tutela.

La imagen de una ciudad, en la que predomina el sentido de la vista, se relaciona con contextos que se vinculan con recuerdos y experiencias, que son parte básica de la cultura urbana, y de ahí que esta sea parcial y distorsionada por la percepción de cada cual. Pero también es fuente de informaciones concretas, lo que lleva a que uno de los factores definitorios de la calidad visual de una ciudad sea la ‘legibilidad’ de su espacio urbano público, ya que la estructuración e identificación del entorno urbano es fundamental para la satisfactoria actividad de la población, y por tanto para su calidad de vida, no siendo así un simple problema de gustos o pareceres, los que además no son subjetivos.

Los habitantes de una ciudad, para circular y realizar sus actividades cotidianas necesitan apoyarse en referencias (edificios emblemáticos, parques, plazas, o diseños urbanos legibles), lo que da sensación de seguridad, al permitirles situarse de inmediato en la trama urbana, facilitando su movilidad y dando una sensación de seguridad. La imagen urbana según Kevin Lynch (La imagen de la ciudad, 1960) se conforma por medio de la identidad, estructura y significado, y por eso interesa la imagen colectiva y los puntos coincidentes de los distintos grupos sociales que conforman una ciudad, facilitándoles una mejor convivencia en ella, incluyendo más seguridad en sus recorridos.

Considerando lo dicho hasta aquí respecto a la importancia de la imagen colectiva en una ciudad, y pese a que a primera vista parecería que lo más indicado sería que La Sagrada Familia no se quede como otro elefante blanco para la ciudad, el cambio diametral a lo inicialmente propuesto, en tamaño, uso y altura, sería ineludiblemente negativo para el parque, el barrio y Cali. Y no solamente por el repentino aumento del tránsito y estacionamiento de carros y, especialmente, de taxis, que generaría, pues lamentablemente en Cali no se les exige a los centros comerciales sitios propios para la espera de taxis, y estos lo hacen ocupando las calles enfrente de ellos y obstaculizando el tránsito.

Pero igualmente está el debido respeto a las leyes, normas y procedimientos, sobre todo tratándose de un bien de interés cultural, BIC, de la ciudad, lo que en Colombia significa que es “un bien material mueble o inmueble al que se le atribuye un especial interés histórico, artístico, científico, estético o simbólico en diversos ámbitos como el plástico, arquitectónico, urbano, arqueológico, lingüístico, sonoro, musical, audiovisual, fílmico, testimonial, documental, literario entre otros” (subrayados del autor), reglamentado por las leyes 1185 de 2008 y 397 de 1997. Y de ahí que la única conciliación ética sea volver al proyecto inicial: un hotel boutique y locales comerciales en el primer piso.

Sigue en Twitter @BarneyCaldas

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