Cali ¿legal?

Abril 09, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Según la Subdirección de Ordenamiento Urbanístico, el 44% de sus construcciones no cumplen con la licencia otorgada por las curadurías (El País, 24/03/2015, p. B1) y están las que la falsifican, como ese conjunto que pasó de 7 bloques a 11 ocupando una zona supuestamente protegida (El País, 29/03/2015, p. A2), como igual lo es el área de la Plaza de Toros y los cerros tutelares, las cuencas de sus ríos y el piedemonte de la ciudad, hoy invadidos. Además de los que se creen dueños del espacio público (El País, 05/04/2015, p. A12).Igualmente buena parte de la señalización y demarcación de las vías es antitéctnica, como se ha dicho en esta columna, por lo que vendrían a ser también ilegales. Como lo es sin duda que la señalización para invidentes muchas veces los ponga en peligro, o que por las rampas para personas con problemas de movilidad no puedan circular sillas de ruedas. O tantos edificios públicos o de uso público que no cumplen con los requisitos para su rápida evacuación en caso de emergencia, tal como sucede en el paso subterráneo de la Avenida Colombia. Y ¿es legal una ciudad sin andenes?No es de extrañar que las recomendaciones del Comité Asesor de Patrimonio de la Sub Dirección de Ordenamiento Urbanístico de la Secretaria de Planeación de Cali, no sean tenidas en cuenta. Es el caso de lo que está pasando a espaldas de los caleños con el Colegio de la Sagrada Familia, en el Peñón, o una construcción recientemente en la glorieta de la Salida al Mar, o muchas intervenciones en San Antonio, como esa en la Cr. 4ª con Cl. 4ª que siguen adelantado detrás de un velo verde, o el esperpento en que convirtieron el anden de la Avenida Colombia.“Ilegalidad” hace referencia a cualquier acto o acción por fuera de la ley, que pueda, en algunos casos, representar un peligro o daño para la sociedad (www.definicionabc.com). Por su parte, “ilegal” es todo lo que va contra la ley; del latín “lex, legis” es la regla y norma constante e invariable de las cosas, nacida de su causa primera o de las cualidades y condiciones de las mismas (DRAE), y por eso tanto se repite que “dura lex sed lex”, más en este caso se trata no del incumplimiento de normas sino de tener, culturalmente, otras conductas.En tanto artefacto, es claro que la ciudad actual -la que surge en 1910 cuando es escogida como nueva capital del nuevo Departamento del Valle del Cauca y que ya va para tres millones- nace de las cualidades y condiciones de sus habitantes, justamente, los que en su gran mayoría son inmigrantes que no han tenido tiempo de decantar una cultura urbana, ni quien se lo enseñe y que apenas comienzan a entender por qué hay que votar en blanco en las próximas elecciones para alcalde de su ciudad.Hay que superar a los que venden su voto, a los tontos que creen en promesas, y a los apáticos que no votan, ni les importa que mientras el Alcalde y los gremios hablaban maravillas de las obras emprendidas por el Municipio, el Secretario de Infraestructura diga ahora que no eran las necesarias para solucionar su movilización (lo que es cierto salvo el paso subterráneo) y que no había diseños ni presupuestos cuando se cobró su supuesta valorización (El País, 29/03/2015, p. A17), por lo que se deberían devolver millardos si hubiera justicia, y ellas mismas ilegales pues han debido ser concursos públicos.

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