Aviso al abuso

Marzo 10, 2016 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Ahí sigue pese a que es un peligro en caso de incendio y evacuación del edificio, o un ventarrón podría tumbarlo encima de los que hacen cola a la entrada. No cumple con las normas sobre propaganda exterior, deja sin luz natural varios pisos de su interior, y afea una imagen pública muy representativa: la Gobernación del Valle. Como dice el presidente de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, Nicolás Ramos: “Es una ofensa al espacio público y contribuye con méritos al mercado persa que se está formando en esta plaza”. Además está en el área de influencia de tres Bienes de Interés Cultural, BIC, de nivel nacional: la plaza de San Francisco, la iglesia y la Torre Mudéjar; por lo que requería una autorización del Concejo Nacional de Patrimonio Cultural, la que no tiene previo un concepto favorable del Consejo Departamental, al que nunca se consultó.Como señala el arquitecto Jean Paul Archer, vicepresidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, Valle, la aparición de este tipo de elementos crea, por su escala, un ambiente invasivo en estos espacios de interés cultural que así dejan de ser los elementos a destacar y no una valla, y lo que está expresamente prohibido por la ley; “el problema -dice Archer- es la puesta en valor del patrimonio local, en eso los mandatarios son muy despistados cuando intervienen las áreas de influencia de estos bienes […]”.Según el Acuerdo N° 179 de 2006, del Concejo de Cali, Articulo 9ª, se prohíbe la publicidad exterior en las edificaciones públicas (y no solo la Gobernación lo es), con excepción de ?los escenarios deportivos; el Artículo 10ª la prohíbe explícitamente en los inmuebles de interés patrimonial y establece un área de influencia de doscientos metros a partir de los límites del predio protegido; y el Artículo 8ª limita su dimensión a cuarenta y ocho metros cuadrados.Es decir que la superficie del aviso en la Gobernación es cuatro veces más grande. Pero es un abuso no solo por su desmesurado tamaño y su torpe ubicación en la fachada del edificio, cuya composición ignora del todo, si no un tema de ética. Cómo lo conocen los publicistas, la publicidad exterior se resume en un impacto visual, no admite argumentaciones y ni siquiera una adecuada presentación del producto.Para los que no han pasado por ahí o que si lo hicieron pero no se percataron o no les importó el abuso que implica el aviso, pues la mayoría de las personas no se fijan en los carteles y simplemente posan su mirada sobre ellos, se repite a continuación: EL VALLE LE DICE SÍ A LA PAZ Dilian Francisca Toro, Gobernadora”.Aparte de que el Artículo 21ª del acuerdo mencionado dice que la publicidad exterior en los edificios públicos sólo puede ser para comunicar actividades propias de los organismos del Estado ¿quién ha autorizado a la Gobernadora para decidir en nombre de todos los vallecaucanos cómo votar respecto lo que se negocie en La Habana, que es lo que ordena abusivamente el mensaje implícito en el aviso, además pagado por los ciudadanos?De acuerdo con la normatividad jurídica existente, Articulo 19ª Parágrafo 2ª del Acuerdo Nº 179 de 2006, ya mencionado, las Autoridades del Municipio deberían proceder a remover el aviso pues está colocado en un lugar prohibido y sin el cumplimiento de los requisitos establecidos para su instalación, dimensiones, distancias y demás; o al menos lo deberían hacer los bomberos, comprometidos con “la gestión integral del riesgo contra incendios” como dice en su página web.

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