Así no

Así no

Marzo 27, 2014 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Lo que ha debido ser una justa protesta por los varios y graves errores en la concepción del MÍO y las sucesivas equivocaciones en su manejo (como tener cerca de un Presidente por año) advertidos reiterativamente en esta columna desde 1998, terminó vergonzosamente muy mal. Un muerto, quien sabe cuántos heridos, una estación destruida (les costaron a los contribuyentes cerca de mil millones cada una), dos articulados incendiados (les costaron a sus operadores otro tanto que paga el seguro), más de cien buses dañados parcialmente y la movilización de todos los caleños paralizada abusivamente.Los argumentos en apoyo a una reforma a fondo del MÍO se volvieron humo ante la incapacidad de discurrir de los propietarios de los buses que las autoridades pretenden -equivocadamente- sacar de servicio. Y primó ese espíritu de destrucción que lleva a la acción violenta, propio de gentes sin cultura y carentes de instrucción: simple vandalismo que degeneró en violencia. Porque el problema es de educación ciudadana y de conocimientos sobre lo urbano, debidos ambos a la carencia de buenos colegios.Hay que repetir por enésima vez que pretender un Sistema Público de Trasporte Urbano sin integrar diferentes medios bajo una sola autoridad es insistir en un error garrafal cuyas consecuencias hace años se vieron en Bogotá y ya reventaron en Cali. Lo primero que había que haber hecho era el tren ligero (de cercanías) en el que venía trabajando Protrans pero hace quince años el Gobierno de Pastrana (1998-2002) se sacó de la manga lo de sólo buses articulados obnubilado por su éxito en Curitiba pero sin ver las evidentes diferencias.Como se expuso aquí (01/06/1998): “El sistema de transporte masivo dirá mucho sobre lo que es Cali y lo que será. El Metro es civilizador, como se puede comprobar en México o Caracas o Medellín (pese al error de haberlo pasado elevado por el centro de la ciudad) para nombrar sólo los más cercanos. Sin embargo, casi todos los que existen son subterráneos y por lo tanto costosos. Por eso en Cali el Metro será de superficie o no será; al menos por muchos años, posiblemente demasiados años. Por fortuna existe el viejo corredor férreo que atraviesa por el medio a la Cali de hoy”.Pero es que reflexionar inteligentemente acerca de la ciudad en tanto artefacto fundamental, no ha sido fácil en esta tan nueva, grande y extensa, en la que las noticias son sólo lo que pasa y no también en dónde y por qué. No se puede tener apenas un sistema de buses articulados pues como en todas partes hay que integrarlo a otros sistemas, desde los andenes, totalmente precarios en Cali, hasta el tren regional, que acabaron los sindicatos, camioneros y políticos corruptos.Y comenzar por una concepción culta, plural e informada de la ciudad para proceder a un plan de usos de suelo para su área metropolitana, sus normas, y un plan vial y de transporte. Pero aún hay quien dice que las criticas al MÍO son “sofismas” y que no hay que criticar (E. Piedrahita, 23/03/2014). Y no faltará quien proponga para el “Río de la Ciudad” cortar árboles para hacer una playa “abierta y limpia” y que ahora se bañen al lado del CAM, ignorando que es un río de alta pendiente donde antes la gente se asoleaba en sus grandes piedras pero más arriba, en el charco del Burro. Así tampoco.

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