Arboricidio

Agosto 13, 2015 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

“En Cali meterán mano a 16.434 árboles en riesgo”, titula El País (29/07/2015), de los cuales 3.736 serán talados, principalmente en el Centro, Terrón Colorado, y el nororiente de la ciudad. Lo que nadie dice, ni la CVC, ni el Dagma, ni los candidatos a la Alcaldía, ni siquiera Michel Maya, ni nadie, es cómo los van a reemplazar; ni dónde, ni cuándo ni con qué, a menos de que sea con parte de los 3.621 millones de pesos que se van a “invertir”, como dice equivocadamente la nota, pues se van es a gastar por no haberlos invertido, ahí sí, en su cuidado preventivo.Por supuesto que si un árbol interfiere peligrosamente con la redes aéreas de energía y teléfono, o amenaza con caer encima de peatones o carros, por estar en mal estado, hay que talarlo, pero de inmediato debería ser reemplazado en su sitio o, si es lo más apropiado, en otra parte de la ciudad. Lo que no tiene disculpa alguna es que se lo deje para después, como tantas cosas en esta ciudad, lo que sí que habla mal de ella, entre ellas que poco se cuida su bello paisaje de cerros y montaña atrás, con su exuberante y variada y perenne vegetación.Como es el hecho vergonzoso de que se piensa gastar el dinero de los contribuyentes en un costosísimo y muy discutible parque sobre el río Cali, a la altura del CAM, mientras que el río cada vez tiene menos agua y por estos días está ya casi seco. O se ponen luces como de pesebre pobre a las Tres Cruces, en lugar de organizar el caos de las antenas que coronan el viejo cerro tutelar, en el que sí que habría que sembrar muchos árboles, como también en los de Cristo Rey y La Bandera, que allí sí podrían morir de pie, como llamó Alejandro Casona su conocida obra teatral.Allí podrían estar buena parte de los nueve millones de árboles que tendría que tener Cali, ateniéndose a que una ciudad debe tener tres por cada habitante, como recomienda Organización Mundial de la Salud, según la nota de El País. La otra parte debería dar sombra a los andenes de la ciudad, pues en general sus parques y zonas verdes los tienen suficientes. El problema es que Cali no tiene andenes suficientemente anchos para que los árboles no tengan que competir con las redes aéreas, y que lo que habría que talar no son los árboles sino los postes y ponerlas subterráneas.Como informa Wikipedia, los árboles juegan un papel importante en las ciudades al filtrar el aire, el agua, la luz solar y los ruidos. Además enfrían el ambiente, dan sombra a los peatones, moderan el clima urbano, reducen vientos y tormentas, proveen de sombra a viviendas y comercios, contribuyendo a su climatización pasiva, y por tanto ayudando a conservar energía y reduciendo así, indirectamente, los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático.Su presencia reduce el estrés de los caminantes, y el sombreado agradable de calles y parques atrae a la socialización y al juego. Y como los árboles proporcionan sitios de anidación y alimento para aves y otros animales, la combinación del arbolado y la vida silvestre ayuda a mantener la conexión de los ciudadanos con la naturaleza, cada vez más necesaria para no olvidar que solo somos parte de ella. Beneficios que justifican el costo de un mantenimiento apropiado que evite los arboricidios como el anunciado. A los árboles de Cali, por supuesto, hay que “darles” la mano, no “metérsela”.

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