A votar

Septiembre 22, 2011 - 12:00 a.m. Por: Benjamin Barney Caldas

Votemos por el candidato que diga algo serio sobre el corredor férreo, la renovación de El Hoyo, El Piloto y El Calvario, la recuperación del río Cali, las Tres Cruces y Cristo Rey, un gran parque en la Base Aérea, y los temas de vivienda, salud, educación y seguridad, implícitos en estas grandes oportunidades.El corredor férreo debería ser el eje metropolitano de Cali, como lo había diseñado el arquitecto Rafael Sierra para Protrans, pero desechado por el gobierno de Uribe. A su largo se deberían hacer edificios altos y limitar a unos cinco pisos el resto de la ciudad. Allí debería ir el tren común y el de cercanías, o un monorriel como propone el arquitecto Juan Marchant, y una autopista urbana, dentro de un diseño integral, que hay que hacer (para no adjudicar la obra irresponsablemente), con separadores verdes y una larga alameda para paliar el ruido y aislar el par vial de la 25-26, donde debería ir la ruta principal del MÍO, y seguir las recomendaciones del arquitecto Carlos Botero en la de Aguablanca. La renovación de los barrios alrededor del Centro es clave, pues tiene cada vez menos vivienda, pero sí comercio y equipamientos de salud y educación, y con mayor densidad hay más seguridad. Hay que hacerle andenes amplios y estacionamientos debajo de la plaza de San Francisco y la de Caicedo, propuestos por el arquitecto Óscar Mendoza en el Plan del Centro Global, ordenado por el arquitecto Juan Carlos Ponce de León cuando fue director de Planeación. Un primer plan para el Hoyo-Piloto fue realizado en 1980 para Erucali por el autor de esta columna, pero fue abortado por un nuevo alcalde y los constructores privados; sus 3.000 viviendas contribuirían a frenar la expansión de la ciudad. La recuperación del río Cali debe ser mucho mas ambiciosa que los jardines de ahora. Ya se ha retomado el parque lineal propuesto inicialmente por la arquitecta Liliana Bonilla, directora de Planeación durante la alcaldía de Julio Riascos, pero se siguen construyendo feos muros de cemento, volviéndolo un vulgar canal. Hay que regular sus crecientes con pequeños embalses, como el propuesto hace años en el área del Obelisco y La Tertulia, y varios grandes reservorios en su cauce alto (uno solo es peligroso en un terremoto o un ataque terrorista), además urgentes para abastecer de agua a Cali.La recuperación de las Tres Cruces y Cristo Rey no sólo implica eliminar las feas antenas que se podrían unificar en un solo soporte en otro lugar, e impedir que se sigan tapando con feos edificios a lo largo de la Circunvalación, sino hacer verdaderos parques que puedan ser utilizados con facilidad y seguridad por todos los caleños, y que ya fueron proyectados para los 450 años de Cali por los arquitectos Jaime Cárdenas y Harold Martínez. También hay que insistir en el gran parque de la Base Aérea, conservando allí la Escuela de Aviación, pero trasladando los aviones e helicópteros de combate al Aeropuerto como en Bogotá, Medellín o Barranquilla.De todo lo anterior se ha hablado varias veces en los trece años que ya lleva esta columna preguntándose si Cali es una ciudad de verdad. Votemos por el que intuya que necesita arquitectos y urbanistas. Y si a ninguno le interesa, votemos en blanco pero votemos: ahora no es un derecho sino una necesidad.

VER COMENTARIOS
Columnistas