Violentos, inseguros, pendencieros

Octubre 19, 2012 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

¿Llegará la paz a Colombia en el momento en que se firme el acuerdo con las Farc? La instalación del diálogo ayer en Oslo no fue muy afortunada. El discurso de ‘Iván Márquez’ casi echa por la borda el esfuerzo que ha hecho el gobierno de dar un nuevo chance a la paz. A ‘Márquez’ deben retirarlo de la negociación, si queremos desarrollar otra mentalidad y otra actitud ante el conflicto, con una cosmovisión a tono con necesidades de reconstrucción, justicia y convivencia. ***Ante el anhelo por encontrar la paz, hay que meterse en las entrañas del monstruo y escanear sus vasos comunicantes, sus procesos y mirarnos como sociedad. ¿En qué hemos fallado? ¿Cuál es nuestra cuota en el ‘agrietamiento estructural’ de un país que pudo ser potencia ambiental?***La respuesta está en la Sociología. Acabo de leer ‘La Violencia en Colombia’, escrita en 1962 y reeditada en el 2005, cuyos autores, monseñor Germán Guzmán, Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, tres académicos de la Universidad Nacional, fueron perseguidos por atreverse a analizar el problema de la violencia, desde una visión académica y universal, sin conceptos ideológicos sesgados, como se les acusó en su tiempo.***Para entender el contenido de la ‘Violencia en Colombia’ debe tenerse mente abierta, de lo contrario, sigamos cerrando los ojos ante la existencia de una ‘cultura y una genética de la violencia’ con mafias, genocidios y sicarios que, con el combustible del narcotráfico, llegó a la degradación de utilizar motosierras e ‘importar’ hornos crematorios para desaparecer a las víctimas. El genetista Emilio Yunis, sostiene en ‘¿Porque somos así?’ que “el carácter del colombiano es el resultado de una ‘endogamia cultural’ de origen regional que nos hace inseguros y pendencieros”.***La sangre corre desde hace 50 años en montañas, ríos, zonas fronterizas, origen del ominoso desarraigo del campesinado y las etnias indígenas y negras, pero, ¿qué hace el resto de la sociedad? Con pocas excepciones, la clase dirigente nada ha hecho para erradicar la exclusión y el desequilibrio económico y lucha por mantener su status quo, los partidos políticos se clientelizaron, la clase media perdió la capacidad de protesta, la academia metida en urna de cristal y la Iglesia que actúa al son que le toquen los gobiernos.***Como dijo en estos días el jefe paramilitar, Freddy Rendón, ‘el Alemán’, hoy preso en Itagüí: “¿Cómo es que a nosotros y a la guerrilla nos endilgan crímenes de lesa humanidad, y no hacen lo mismo con los corruptos de cuello blanco, que saquean las arcas del Estado, y dejan sin presupuesto a la salud y a la educación?”. Tiene razón. La cadena de la violencia no principia sólo en la guerrilla, el narcotráfico y el paramilitarismo, está incrustada en el maltrato a la mujer, la violencia intrafamiliar, el soborno al Policía, la exclusión, la evasión de impuestos, la impunidad, los contratistas corruptos, la banca, en TV privada, el fútbol y hasta en la Justicia. ***Decía Fals Borda que “Colombia sufre diariamente embates de multinacionales abusivas y de doctrinas perjudiciales para las mayorías trabajadoras como las del neoliberalismo”. Esta fórmula Keynesiana fue entronizada por el kínder de Gaviria, la continuó Uribe y parece que Santos también, a juzgar por la reforma tributaria que se discute en el Congreso. Rebajar impuestos a los ricos para ‘incentivar’ el empleo, mientras clavan nuevos impuestos a la deprimida clase media, y la tasa de desempleo crece como espuma.

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