Sin pelos en la lengua

Mayo 13, 2016 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

El alcalde Maurice Armitage no tiene pelos en la lengua. El alboroto que armó la semana pasada, cuando dijo que Tránsito “era una cueva de Alí Baba y 40 ladrones”, produjo un remezón del que no tiene historia la ciudad. Pero eso no fue todo. Pisó callos a diestra y siniestra. Prometió despolitizar y fortalecer económicamente a Emcali, sostuvo que aunque Hadad tuvo aciertos en Tránsito, no resolvió los problemas internos de corrupción.***Criticó la nómina de periodistas de la anterior administración: “Más de 100 comunicadores, ahora hay cerca de 50, y todavía me parecen muchos”, dijo. También se refirió a las bancas de la Plaza de Cayzedo, cuando Álvarez Gardeázabal le metió una andanada por quitarlas para evitar la prostitución nocturna. “Yo no di la orden, ese fue un teniente de la Policía que lo hizo por cuenta propia”, aclaró.***Acostumbrados a que alcaldes y gobernadores, digan verdades a medias y se escuden detrás de la diplomacia o la ‘política’, para tapar los huecos negros que aquejan a la administración pública, hay quienes consideran que Armitage debe moderar el lenguaje. Pero todos sabíamos cuando votamos por él, que su perfil no obedecía al político tradicional.***Tengo que admitir que el Armitage de hoy no es el mismo de hace un mes, cuando nos invitó a los columnistas para hablar del Plan de Desarrollo que presentaría ante el Concejo. El plan estaba aún crudo. El Alcalde tenía dudas de enfrentarse al hemiciclo o buscar el apoyo de la población y la prensa. Algunos colegas lo animaron a enfrentarse al Concejo y otros, como Jorge Restrepo, que le aconsejaron lo contrario. Vi a un acalde disperso, un tanto abrumado con el potro que le había tocado manejar y a los días siguientes, echando para atrás algunas medidas.***Este Armitage de hoy, se me parece un poco a Rodrigo Escobar Navia, el mejor alcalde que ha tenido Cali en los últimos veinte tantos años. Era un fenómeno como generador de ideas pero no las llevaba a cabo. Por eso tenía un gabinete súper que canalizaba sus proyectos y los realizaba. Claro que Rodrigo no era un empresario de éxito como Armitage, más bien un humanista, un líder que supo convocarnos a todos para trabajar por Cali. Recuerden que bajo su mandato Cali se convirtió en la ciudad más cívica de Colombia.***Pues Maurice decidió delegar en su actual director de Planeación, León Darío Espinosa, la estructuración de los proyectos que ha recogido en las comunas (a las que visita tres veces a la semana) en la Academia, el sector privado y con gentes de todos los estratos, para convertir a Cali en un “territorio más equitativo, educado, saludable, pacífico e incluyente”. Gracias a ello, él dedicará toda su energía a los temas que le quitan el sueño: el Jarillón que estará listo para el 2019, la viabilidad del MÍO y el rescate de Emcali.***Para rematar, los remito al acertado comentario del Rector de la Javeriana, en su columna del lunes en este diario, sobre la Reforma Administrativa: “Hay que reconocer que el modelo burocrático del aparato institucional de Cali se agotó en muchos frentes”, y pregunta si la reforma contará con una estructura que no sólo cambie el organigrama y el manual de funciones, para advertir que “Cali, como ciudad región, es receptora de una permanente migración, y su responsabilidad es mucho más grande que la de otras capitales. Por ello, este proceso de actualización de la estructura y funcionalidad de la Alcaldía hay que hacerlo con mucha visión de futuro”.

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