Sergio Stepansky

Agosto 21, 2015 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

“Juego mi vida, cambio mi vida, de todos modos la llevo perdida…La noche caleña de este agosto de vientos huracanados, prometía. Cerca de 80 personas se dieron cita el pasado viernes en la azotea de la sede de la Sociedad Médica del Pacífico, donde se celebran cada mes las Tertulias Médicas (ya van 139), y en las cuales el médico cardiólogo Adolfo Vera ejerce como director de orquesta, anfitrión y maestro de ceremonia. *** Digo que la noche prometía porque era tan suculento el menú poético-literario-político-músico y científico, que sobrepasó los límites de asistencia: Héctor González habló sobre el canto gregoriano en la música de América Latina, presentación del libro ‘Su Reverencia’, de Mauricio Jaramillo, que podría hacer arrepentir al Papa de canonizar a monseñor Builes, uno de los propiciadores, desde el púlpito, de la confrontación entre liberales y conservadores. También los poemas de Edison Fierro, el tema médico con Verónica Maradiago y el político, con Sandra Navarro, candidata por Alianza Verde al Concejo de Cali.***Pero la verdadera expectativa de la noche era la conferencia de Alberto Osorio, ingeniero de la Universidad del Valle y uno de los intelectuales más reconocidos del país, sobre el poeta León De Greiff, cuya excéntrica figura en el Café Automático, de Bogotá, con su eterna boina vasca y su pipa, se convirtió en algo tan surrealista como su poesía. Fue él quien alertó a nuestros papás sobre los desencantos de la vida con las estrofas de Sergio Stepansky y los hizo soñar con sus poemas de amor. Esta rosa fue testigo De ese, que si amor no fueNinguno otro amor sería ***Entonces llegó Alberto Osorio, del brazo de su bella hija Adelaida, y a manera de saludo dijo: “Tengo un problema de mácula y por eso vengo acompañado de mi lazarillo”. Y arrancó con el más delicioso anecdotario sobre de Greiff: el desorden de su biblioteca, su habitual desaliño, el gorro de astrakan que le raponearon en Bogotá, la historia de los 13 panidas, su nacimiento en Medellín en l895 y su muerte en 1976 en Bogotá, sus ancestros españoles, alemanes y escandinavos, las veladas de ópera en alemán con su hermano Otto, bastante desafinadas y su enorme pereza, a la cual le dedicó el siguiente poema: ¡Oh, la pereza! Es de raso o gamuza, la pereza agiliza, apresta, aguza…La audiencia estaba embelesada; de pronto el maestro se llevó la mano al pecho, miró a Adolfo Vera y le dijo: “Tengo un dolor muy fuerte”. Su palidez nos asustó a todos. Empezó a sudar frío. Lo tendieron en el suelo, y Adolfo inició de inmediato las maniobras de reanimación. Enseguida lo llevaron entre todos hasta el consultorio de Adolfo en el tercer piso, donde se le hicieron los exámenes de rigor, y de ahí fue remitido en ambulancia al Valle de Lili. ***Hasta ayer se encontraba aún en cuidados intensivos, a la espera de una posible intervención quirúrgica. Estamos cruzando los dedos para que se reponga de sus maluquerías, y pronto, muy pronto, el maestro Alberto reinicie la charla interrumpida, ya que nos quedó debiendo la otra mitad del ciclo vital del poeta de Greiff y el resto de las estrofas de Sergio Stepansky.***ENTRETANTO: (1) Carlos Valdés, director del Instituto de Medicina Legal, dejó sin piso la teoría de la oposición de que los 16 policías que murieron en el siniestro del avión habían sido objeto de un ataque de las Farc. ¿Hasta cuándo utilizan el dolor de patria como arma política, cuando lo que está por definirse es un proceso que acabará con el horror de esta guerra fratricida? Algún día, la historia les cobrará su insania.ENTRETANTO: (2) La entrevista de María Jimena Dussán con Freddy Rendón Herrera, ‘el alemán’, el paramilitar que pagó 8 años de prisión y fue director del grupo que asesinó a su hermana, no solo es una prueba de su excelencia como periodista sino que demostró que es posible mirar cara a cara a los victimarios. Es un pequeño paso hacia la reconciliación.

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