¿Revolcón o reciclaje?

Agosto 03, 2017 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

En el tan esperado revolcón ministerial, con miras a finiquitar asuntos urgentes de un mandato a punto de finalizar, lo que hizo Santos fue reciclar personas de su entera confianza para rearmar un gabinete del que salen unos buenos y quedan los que han debido hacerse al costado.

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Si lo que intentaba el Presidente era reacomodar el ajedrez político, con miras a las elecciones del 2018, pero sobre todo, a reforzar los apoyos del Congreso relacionados con el Fast Track y la encriptada JEP, lo único que logró fue la desbandada en las huestes de la U, su partido, y acelerar su transfuguismo hacia Cambio Radical y Centro Democrático.

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Acepta la renuncia de Sergio Jaramillo, Alto Comisionado de Paz, y lo cambia no por un técnico de su estatura sino por el clásico burócrata que es Rodrigo Rivera, cuando aún la implementación del Acuerdo de Paz tiene grandes vacíos en la conformación de las zonas veredales, no se ha resuelto aún la amnistía de los guerilleros en las cárceles, generando motines y huelgas de hambre, encabezadas por ‘Santrich’; está pendiente la entrega de la totalidad de las caletas a la ONU, y ante los continuos ataques de los que pretenden hacer “trizas” la paz, ya no estará el hombre serio y coherente, para poner los puntos sobre las íes.

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Tampoco fue bien recibido el reemplazo de la muy eficiente ministra de Vivienda, Elsa Noguera, por otra cuota de Cambio Radical, Jaime Pumarejo, de las entretelas del gran cacique costeño, Fuad Char. Con un presupuesto tan alto como el de este ministerio, había que nombrar allí un técnico, no una cuota política.

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La ministra de Comercio Exterior, Ma. Claudia Lacouture, lo estaba haciendo bien, pero Santos tenía que tener cerca a Ma. Lorena Gutiérrez, la mujer con más poder durante el primer periodo de su gobierno. Ella quitaba y ponía, nombraba y desnombraba. Hasta que el súper poderoso Néstor H. Martínez fue ternado por Santos a la Fiscalía, contra la oposición férrea de Ma. Lorena. Él quedó de Fiscal, y ella se fue la embajada en Alemania, lejos del mundo del poder. Ahora regresa como cuota del Partido Liberal al Ministerio de Comercio.

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Otro amigo cercano de Santos que vuelve es Germán Cardona, quien lo acompaño como su primer ministro de Transporte, después del caótico manejo de esa cartera que hizo Uriel Gallego. Cardona le dejó el camino expedito a Vargas Lleras organizando la compleja estructura de las contrataciones y la adquisición de los terrenos. Su regreso ha sido bien recibido por la opinión.

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Entre los institutos descentralizados, hay un rechazo unánime por el cambio de la actual directora del Instituto de Bienestar Familiar, Cristina Plaza. Una funcionaria valiente que se enfrentó a las mafias de los contratistas de alimentos infantiles de la Guajira y otros departamentos, y a la violencia contra los niños, a quienes protegió hasta involucrarse en los casos más mediáticos. Iba a reemplazarla Juan Carlos López, muy cuestionado por su paso en la dirección de Millonarios, y quien tuvo el buen juicio de renunciar antes de posesionarse. Hay que tener en cuenta que el presupuesto del Icbf es un suculento botín de $5.2 billones.

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Queda pendiente el ministro de Agricultura, Aurelio Irragorri, a quien se culpa de bajar la guardia ante el brote de aftosa que nos infiltró Maduro desde Venezuela. ¿Quién manejará ese otro botín, donde está involucrada la adjudicación de tierras? Finalmente, se especuló que también saldría el ministro Luis Carlos Villegas, de Defensa. Pero no, sigue firme como Jhonny Walker. Es otro que debería dar un paso al costado. Su ciclo venció hace rato.

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