Réquiem por el Concejo

Enero 26, 2011 - 12:00 a.m. Por: Beatriz López

¿Qué nos está pasando? Hasta cuándo Cali y el Valle soportarán la vergüenza de elegir alcaldes que no culminan su periodo por corrupción, gobernadores que se pasan por la faja la Constitución y también son destituidos, diputados que aprueban vigencias futuras para dejar hipotecado al Departamento por 20 años y, ahora, casi la mitad del Concejo en la cuerda floja, citado en audiencia pública por el Procurador General, dentro de la investigación por la elección ‘atípica’ del contralor Eric Piedrahíta en el 2006. ***Lo que muchos ignoran es que detrás de la elección de Piedrahíta, quien estaba inhabilitado para ejercer el cargo, se tejió toda una estrategia para llevar a Juan Carlos Abadía a la Gobernación. Al desaparecer la coalición de Mauricio Mejía, Luis Mario Cuervo y Tyrone Carvajal, se formó en el Concejo una nueva y diabólica coalición: la de José Luis Pérez y Abadía, que habría de hundir en el más absoluto caos moral al mismo: por primera vez hubo compra de votos. Durante los tres meses de la Presidencia de Pérez, se eligió al contralor Piedrahíta. ***Finalizado el periodo de Pérez, Abadía ‘asumió’ la Presidencia, privando a Clementina Vélez (por un voto) de ejercer ese cargo y así coronar su larga trayectoria en el Concejo. Lo paradójico es que la aguerrida concejal puede quedar inhabilitada, en caso de que la Procuraduría falle en contra de ella, de Fernando Tamayo, José Fernando Gil, José Luis Pérez y Jaime Gasca. ***Por ahora, los abogados no les dan muchas esperanzas a los concejales de salir bien librados. Sobre todo porque el procurador Ordóñez está decidido a desenmascarar los sinuosos pasos del meteórico ascenso de Juan Carlos Abadía a la Gobernación del Valle. ***Creo que es hora de que los caleños empiecen a rescatar al Concejo de una clase política que lo desprestigió hasta llegar a lo que hoy estamos viviendo. Sólo con el voto castigo se podrá relevar una generación que, como la de Abadía, impuso la ley del atajo. ***ENTRETANTO: mientras el Alcalde se empeña en adelantar las megaobras, contra viento y marea, colapsando la ciudad y haciendo gala de una gran improvisación, le da la espalda al MÍO, que está ad portas de fracasar. Un acucioso lector pregunta: ¿Quién pagará los menores valores recaudados?, ¿quién pagará los compromisos adquiridos con los operadores? Aquí hay una quiebra anunciada. Los operadores del sistema no pierden nada, pues son los mismos dueños de los buses y busetas que hoy compiten y contaminan la ciudad. La chatarrización se ha vuelto un tema que nadie toca, ni los concejales, ni los veedores, ni los gremios, ni la clase dirigente, ni las entidades de control. Todo el mundo calla, como si el MÍO rodara en otra ciudad. Al final, quedaremos con obras que llevarán el sello del Alcalde actual y sin el problema de la movilización resuelto. ***ENTRETANTO (II): mañana estaré en Cartagena para asistir al Hay Festival. Ya les contaré mis impresiones sobre este magnífico evento.

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