Recta final

Recta final

Mayo 24, 2018 - 11:35 p.m. Por: Beatriz López

La suerte está echada. En dos días, Colombia habrá tomado la decisión de escoger entre el continuismo o el populismo, si se guía por el odio, el miedo, las encuestas y las plazas llenas. O, bien, hará un examen de conciencia y votará por la reconciliación, la inclusión social, el impulso a la educación, el ajuste al Acuerdo de paz, la seguridad, la protección del medio ambiente y la anti corrupción.

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Hemos llegado a tal punto de exacerbación en estos días preelectorales, que mientras soportamos los 100 y pico de debates con los candidatos, el país vive la tragedia ambiental de Hidroituango, símbolo de la sobradez paisa, que prefirió minimizar la hecatombe, en boca del gobernador Pérez cuando dijo que estaban armando una ‘telenovela’ y hoy tiene sumidos en el desarraigo a más de 25 mil personas de 12 municipios situados en riberas del Cauca. Es que la furia del río también golpeó el prestigio de EPM, la joya de la corona antioqueña, que cayó en la politiquería y la improvisación.

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Por otro lado, creo que no hay candidato malo, los cinco representan a los líderes de las distintas vertientes de la sociedad colombiana, así cada uno arrastre defectos, omisiones o fallas que frenen sus aspiraciones: Petro, por ejemplo, que ha llenado las plazas con su encendida oratoria y que ha logrado neutralizar el remoquete de ‘castrochavista’, la opinión le cobra su prepotencia e incapacidad para trabajar en equipo, sus equivocaciones como alcalde de Bogotá y la falta de precisión en el utópico proyecto de cambiar la economía petrolera por la agricultura diversa.

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Duque tiene carisma, es joven, es el papá de Juliana, promotor de la economía naranja y se sabe de memoria el libreto, pero como dije en anterior columna, no podrá quitarse de encima la sombra de Uribe. Y aunque ha repetido que no será títere de nadie, sin embargo, ¿podrá mantener a distancia a la caverna, perdón, a la guarda pretoriana que lo acompaña?: Pastrana, Ordóñez, Fernando Londoño, Vivian Morales y Obdulio Gaviria, que sin duda, echarán para atrás dos décadas de evolución en temas tan candentes como el aborto, el matrimonio entre homosexuales, la eutanasia y lo más grave, ¿será que le hace caso a Londoño, y hace trizas lo que queda del Acuerdo de Paz?

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Germán Vargas Lleras que tenía todos los hados a su favor para ser el próximo presidente de Colombia, falló en la estrategia al adelantar su campaña, que ha debido construir paso a paso, como lo hizo con tanto éxito con la infraestructura vial del país y la entrega de miles de casas en los estratos medios y bajos de ciudades y pueblos. Pero su soberbia y mal carácter, le pasaron factura, la búsqueda afanosa de votos al abandonar su partido Cambio Radical y lanzarse por firmas, además de aceptar la compañía de la élite más corrupta de la Costa, lo ubicaron en el penúltimo lugar de favoritismo.

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Y aunque Fajardo y De la Calle no están libres de tener sus fallas, sigo firme en mi voto por Fajardo así esté de tercero en las encuestas y posiblemente no pase a la segunda vuelta. Es el voto de la dignidad y de la esperanza por un país mejor. También habría sido fantástico que De la Calle y él hubieran llegado a un acuerdo en lo fundamental, pero los egos de ambos y las manipulaciones de Gaviria, lo impidieron.

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